Las columnas del volcán de Fuego de Guatemala, mucho más rápidas que la lava

Este tipo de columnas de flujo piroclástico fue la que provocó tantas víctimas durante la famosa erupción del Vesubio, en el 79 d.C, que destruyó Pompeya. Según el geólogo David Rothery, de la Open University de Inglaterra, debería haberse definido una zona de evacuación.

Por Ivonne Gordillo

La erupción del volcán de Fuego generó columnas de rocas y gas cuyo flujo es más rápido que el de la lava. El coloso, con una altitud de 3.763 metros y situado a 35 km al suroeste de la capital, Ciudad de Guatemala, entró en erupción el domingo y dejó al momento 33 fallecidos.

¿Qué sucedió?

Por lo general, el volcán de Fuego no produce largas y fluidas columnas de lava como por ejemplo las que vierte actualmente el Kilauea, en Hawai.

Los videos y las fotos que he visto sugieren una o varias columnas piroclásticas. Estas últimas se producen cuando los fragmentos de rocas y gas caliente eyectados por el volcán en erupción son demasiado densas para elevarse como una columna de ceniza. Por ello, se extienden en cascada por las laderas del volcán.

Estas columnas pueden desplazarse a más de 100 km/h, mucho más rápido y mucho más lejos que las de lava (que raramente avanzan lo suficientemente rápido como para alcanzar a la gente).

Este tipo de columna fue la que provocó tantas víctimas durante la famosa erupción del Vesubio, en el 79 d.C, que destruyó Pompeya.

¿Por qué no se previó esta erupción?

No lo sé. El volcán de Fuego registra una fase eruptiva desde 2002, y en 2017 estuvo en actividad de forma continuada.

El 17 de mayo, un lahar (un flujo fangoso) de 25 metros de largo descendió por la ladera del volcán, y entre el 19 y el 21 de mayo se observaron explosiones y nubes de cenizas volcánicas.

Habida cuenta de esta actividad, quizás habría sido juicioso definir una zona de evacuación alrededor del volcán (como lo hizo el año pasado Bali alrededor del volcán Agung).

¿Qué puede pasar ahora?

El Instituto Nacional de Sismología y Vulcanología de Guatemala (Insivumeh) indica que la erupción terminó, pero que los lahars todavía representan un peligro. En efecto, cuando la lluvia cae sobre las cenizas frescas, éstas pueden transformarse en un barro denso (como cemento húmedo) y devastar rutas o destruir puentes.

Con información de AFP

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