VIDEO. Cuidador de tigres habla sobre ataque donde su padre perdió los brazos

Entre incertidumbre y drama, Ludvin Álvarez comenta la tragedia familiar sufrida recientemente, luego de que a su padre cuatro tigres le arrancaron los brazos mientras intentaba darles de comer.

Por Álvaro Alay
Foto: Alejandro García
VIDEO. Cuidador de tigres habla sobre ataque donde su padre perdió los brazos

"Esto fue lo que quedó de los brazos de mi papá (Cipriano Álvarez)", dice Ludvin Adolfo Álvarez Ibáñez, de 22 años, mientras sostiene un hueso, posiblemente del cúbito o del radio. El pasado lunes cuatro tigres le arrancaron los brazos mientras los intentaba alimentar.

La familia Álvarez ha vivido por varios años en un terreno en San Rafael, en la aldea El Jocotillo, Villa Canales, el cual hace algunos años fue adquirido por otra persona, quien les pidió que fueran los guardianes.

Sin embargo, hace dos meses y medio, el propietario llevó a 11 tigres, 2 leones, un toro, un caballo, una llama y un camello. Todos participantes del "Circo Hermanos Ponce". "Me dijo que si los alimentaba me pagaba Q300 semanales", comenta Ludvin Adolfo.

Miedo y conmoción

Mientras los tigres y los leones rugen, los niños juegan pelota y tratan de tener una vida normal; sin embargo, las fieras están pendientes de todos los movimientos que ellos llevan a cabo. "Mi esposa siempre esta cuidando al niño", indica Ludvin, mientras señala a su hijo quien sostiene una pelota de fútbol.

Los dos cuartos de lamina, en donde viven al menos diez personas, entre niños y adultos, están a escasos cuarenta metros, de los dos contenedores desgastados y a punto de colapsar, en donde se tienen prisioneros a los trece felinos en jaulas de dos por dos metros.

Apoyo

Cipriano era quien estaba a cargo de su esposa, debido a que hace algunos meses empeoro de salud y no se vale por ella misma, por lo que él la bañaba, la cambiaba y la alimentaba. "A mi mamá le dijimos que él esta trabajando en los piñales, porque no creo que aguante esta noticia", dice Ludvin.

Ante el ataque que fue víctima don Cipriano, el propietario ofreció dar una ayuda de Q25 mil, esto si ellos firmaban una carta en donde no lo hacían responsable de los daños.

Nosotros sabemos que el dinero no le va a devolver los brazos a mi papá, pero queremos que le paguen Q2 mil mensuales, que era lo que él ganaba cada mes en los piñales", dice su hijo, mientras lanza menudos de pollo a las fieras hambrientas que no dejan de rugir.

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