Limpian los rastros de alud que dejó muerte pero el riesgo continúa

Las autoridades calculan que en dos días terminarán de quitar la tierra que obstruye el paso en la carretera hacia San Pedro Soloma, Huehuetenango.

Por Juan Carlos Ramírez

La marca sobre el asfalto del kilómetro 332.5 de la ruta nacional norte ya no es visible, de hecho, la carretera tampoco. La estimación del ingeniero Guillermo Mendoza, de la zona vial 6 de Caminos, quien tiene a su cargo la tarea de limpieza del alud que arrebató la vida a 12 personas, es que cayeron unos 40 mil metros cúbicos de tierra, rocas y hasta basura.

Después de dos días de la tragedia, la maquinaria va y viene para retirar con la pala mecánica porciones del deslave. Una de las tareas era extraer el microbús que quedó soterrado donde murieron 10 personas, entre ellas, Aura García y sus cuatro hijos.

El microbús está aplastado por completo. Un agente de la Policía Municipal de San Pedro Soloma de apellido Biggs asegura que fue uno de los primeros en llegar el martes por la madrugada. Recuerda que con un machete abrieron el techo del vehículo para sacar a los sobrevivientes y a los cuerpos sin vida.

A los maquinistas les tomó aproximadamente 30 minutos maniobrar para lograr su objetivo. Usaron una cadena para sujetar la chatarra del microbús y que así pudiera ser jalada y arrastrada por uno de los tractores. Tuvieron que lanzar un material especial en las llantas de la pala mecánica para que no resbalara al momento de hacer tracción. Los restos del vehículo fueron dejados a la orilla del camino.

Mendoza dice que el grupo a su cargo está integrado por 16 personas. Además, explica que fueron 450 metros sobre la carretera los afectados y que el derrumbe se inició en la parte de alta de la montaña arrastrando todo a su paso por unos 250 metros hasta el asfalto, después, siguió otros 200 metros cruzando siembra de milpa hasta impactar a menos tres viviendas, donde también hubo muertos.

Riesgo latente

“Se realizó una inspección en la parte alta de la corona y se constató que hay agrietamiento y saturación del suelo”, indica el ingiero de Caminos mientras señala el lugar de donde descendió la muerte.

Comunitarios argumentaron el día de la tragedia que un vertedero municipal habilitado en lo alto de la montaña se generó el deslizamiento. Mendoza no da detalles de eso pero en el rastro de la tierra y en algunas casas arrasadas, se ven desechos sólidos.

El ingeniero explica que tomarán medidas de mitigación, ya que aunque estiman que en dos días la carretera estará libre de la tierra, pero antes tienen que hacer una evaluación para permitir que vuelvan a pasar vehículos, para “evitar más muertes”, comenta.

Soledad y devastación

Al dejar el asfalto, que ahora tiene rasguños como si garras lo hubieran lastimado, se llega a donde antes había sembrados de milpa y unos 100 metros después la primera casa de paredes de madera que no soportaron la embestida de las toneladas de tierra.

El alud derribó columnas de cemento, desprendió balcones de hierro de una vivienda, abrió agujeros en paredes y techos, arrastró una roca de aproximadamente tres metros de altura.

Como parte de la prevención, las autoridades locales evacuaron a los habitantes de esos inmuebles el martes. A unos 200 metros a izquierda y derecha hay otras casas que no fueron dañadas, pero que siguen en riesgo por lo que pueda deslizarse aún.

Perros tan delgados que tenían ganas de ladrar, una vaca y un caballo abandonados, dos cerdos aún amarrados, todos, sin agua ni comida. En medio de la milpa se cruzaban gallinas seguidas por sus polluelos. Hay paredes con candados cerrados, puertas y ventanas cerradas, posiblemente para evitar saqueos.

En el lugar no hay presencia de policías o soldados. Un grupo de aproximadamente 15 personas caminaba en medio del sitio desolado. No se quisieron identificar. Aseguraron que les había tomado tres horas para llegar al lugar y explicaron que estaban en el sitio “para ver qué había”. Caminaron en las veredas que conducen a las residencias deshabitadas que están a merced de que cualquier pudiera robar lo que quisiera.

Vida donde hubo muerte

Mendoza relata que aún están a la espera de los resultados de los estudios que hicieron geólogos de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) para tomar las acciones que eviten más tragedias.

En la parte baja del cerro está un picop que también fue alcanzado por el alud. El paso por la carretera donde murieron personas es abierto poco a poco. El ingeniero habla pero evita hacer ademanes con la mano izquierda porque sostiene algo con mucho cuidado.

Cuando se le pregunta qué es, responde que es una orquídea, de la que observa solo la raíz. Se confiesa aficionado y conocedor de ellas. Sonríe y comenta que no es fácil de explicar cómo se puede encontrar vida en un sitio donde apenas dos días antes hubo muerte.

Cifras:

  • 450 mil metros cúbicos se calcula que arrastró el alud
  • 450 metros se desplazó el deslizamiento
  • 400 metros lineales sobre el asalto tuvieron daños por el alud
  • 250 metros hay desde la parte alta de la corona hasta el asfalto
  • 200 metros hay de la carretera hasta las primeras casas impactadas.
  • 3 vehículos quedaron soterrados.
  • 2 días se necesitan para limpiar la tierra de la ruta
  • 16 personas trabajan para remover el alud.
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