FOTOS: Encuentran "Guía de la buena esposa" de 1953

Así debía ser una esposa en ese tiempo

Por Publinews
FOTOS: Encuentran

La ‘Guía de la Buena Esposa’, manual español publicado en 1953, tiene consignas que hoy indignarían a más de una. Practicamente, enseña a las mujeres a complacer a los maridos en todo, a verse siempre bien, y a poner por encima los problemas del hombre por encima de los suyos. “¡Sacrilegio!” se diría hoy, pero en aquella época, esta era la mentalidad.

El manual es real. Lo escribió Pilar Primo de Rivera (1907-1991), hermana de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española (los franquistas, la extrema derecha española). Ellos a su vez eran hijos de Miguel Primo de Rivera, dictador español de los años 20. Pilar fue líder de la Sección Femenina de la Falange , y su manuel era entregado a las mujeres que hacían ‘servicio social’ en este departamento, en la dictadura franquista.

Pilar no se casó, y paradójicamente, decía que las mujeres debían ser “femeninas y no feministas”.

Aquí va, aparte de las fotos, un ‘bonus track’, con los consejos de esta mujer ante asuntos como el matrimonio, los niños y las relaciones sexuales, cortesía del blog La Mujer Impar, que rastreó el dato de este libro: “Economía doméstica para bachillerato y magisterio”. Sección Femenina, de 1958.

De la comida

“Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.”

Del aspecto personal

“Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo”.

Del confort

“Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa”.

Del ruido

“Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle”.

Del diálogo

“Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estress, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa”.

De los gustos

“Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo exterior con talante positivo”.

Del sexo

“Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche.

En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte”.

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