Madres hoy, ayer y mañana

Los tiempos han cambiado y las tareas han variado poco. Mamás jóvenes, modernas y convencionales cuyo objetivo en el fondo es el mismo: dar y brindar amor y educar a los hijos con responsabilidad y ternura. Te presentamos cuatro historias de mujeres que hablan sobre esta ardua tarea.

Por Publinews

pv_panel (8)“Intento describirlo todo y me conmuevo”

Mi nombre es Karen Jeanneth Cardona Pérez, tengo 28 años y tengo dos hijos de seis y nueve años. Soy comunicadora social. Intento describir qué significa ser madre y me conmuevo. No puedo hacerlo tan fácilmente.

Pienso en la primera vez que dijeron mamá, en el momento de su nacimiento, en las veces que me han abrazado con todas sus fuerzas, en lo mucho que también me dolieron las veces que cayeron cuando aprendieron a caminar y las noches que juntos aguantamos la fiebre.

Las risas por las buenas calificaciones, el día que descubrieron el mar y los abrazos tiernos que recibí cuando me vieron llorar por esas penas que pasan las mamás y que los hijos no deben saber. Ser mamá es darle la razón a mi madrecita y decirle “Sí, es cierto. Es ahora cuando sé el esfuerzo que representa” y a la vez reflexionar e intentar adivinar, qué será para mi mamá haberlo sido dos veces, porque para mis hijos, ella también es una madre.

También es desear con todas las fuerzas que las lágrimas de la desesperación se conviertan en medicina para esa tos imparable y el dolor de los hijos. Es levantarse cada mañana para trabajar por aquello que creemos.

 

pv_panel (9)“¡Me encanta ser mamá!”

Soy Marcela Marroquín Cabrera, tengo 33 años y tengo una hija de un año. Graduada de politóloga y diplomacia con experiencia en periodismo y relaciones públicas.

Aunque suene lírico y trillado, ser madre es la experiencia más maravillosa del mundo. Es una mezcla de sentimientos porque es un gozo completo, pero al mismo tiempo físicamente es muy cansado y requiere de nuestra atención las 24 horas del día.

Ser madre nos permite ponernos a prueba ante muchos retos o desafíos que la mayoría son dulces. La maternidad nos invita cordialmente a resolver muchos asuntos al mismo tiempo.

Desde que soy mamá, hace casi un año, me he dado cuenta de que soy mucho más sensible ante situaciones que antes no lo era, por ejemplo: cualquier niño o niña que va por la calle podría ser tu hijo. Es decir, nada diferencia a un niño de otro, su inocencia y fragilidad merecen nuestra preocupación y atención siempre. Ser madre significa trascender en esta vida de una manera muy linda y si ejercemos la maternidad con responsabilidad y amor sabremos que todo lo que hagamos, aunque muchas veces nos equivoquemos, estará hecho de la mejor manera.

 

pv_panel (10)“Es aprender a hacer todo con una mano”

Me llamo Oralia Claudeth Barrios, soy originaria de San Marcos y en la actualidad vivo en Mamaroneck, Nueva York, tengo 37 años y una hija de siete. Para mí ser madre es aprender a hacer todo con una sola mano.

Es aprender otra vez las tablas de sumar, restar, multiplicar, dividir y la regla de tres. Volver a armar rompecabezas y conocer de memoria a todos los héroes de las caricaturas.

Ser madre es disfrutarse el beso con papilla que nos da el bebé y, lo mas importante, conocer tanto a nuestros hijos hasta adivinar qué piensan.

La gente dice que de todos los derechos que tiene la mujer el mejor es ser madre, pero yo digo, que como derecho, conlleva una obligación y que para ser madre hay que saber serlo.

Ser madre no es solo dar la vida, ser madre es algo más que eso. Es reinventarse cada día.

Para empezar, esa personita tiene que ser amada, porque traerlo al mundo significa una gran responsabilidad, el estar ahí en forma incondicional, ser capaz de dar todo, sin recibir nada a cambio. Ser madre es algo maravilloso, que merece celebrarlo cada día bajo el cuidado de Dios.

 

pv_panel (7)“Para mí es un regalo de Dios”

Mi nombre es Concepción García, tengo 62 años y seis hijos. Nací en Santa Rosa. Desde joven me dediqué a la agricultura para mantener a mis hermanos y a los 18 años llegué a la capital para trabajar en labores domésticas.

Fui madre a los 17 años y desde que supe que esperaba a mi hijo me sentí muy feliz y agradecida con Dios porque, a pesar de mi ignorancia y falta de estudios, me di cuenta de que era un regalo del cielo. Dios es muy grande y bondadoso porque, a pesar de tanta dificultad económica, pude salir adelante, ahora ya son responsables y adultos.

Ser madre es lo más lindo que una mujer puede experimentar. Para serlo es necesario ser responsable, querendona y consentidora. Así como estricta y sobre todo segura de sí misma, porque hay que querer, pero al mismo tiempo formar y corregir para que no lo hagan en las calles. A uno le duele corregir, pero más doloroso sería darse cuenta de que alguien más los corrija con ira y sin amor. Querer no significa darles todo lo que pidan no solo porque uno no pueda, sino además porque los hijos deben saber que en esta vida todo cuesta. Crié sola a mis hijos y eso para mí fue muy duro, pero al mismo tiempo muy lindo porque me esforcé mucho para sacarlos adelante.

Loading...
Revisa el siguiente artículo