Derriba los mitos sobre cuánta agua beber

Cada chileno consume alrededor de 17 litros de agua embotellada al año, y en estos meses de verano nos hacemos más adictas. ¿Es bueno? ¿Cuánto beber? ¿El agua de la llave es mala?

Por: Publinews

Sabemos que nuestro cuerpo está compuesto en un 70% por agua, y su consumo se relaciona con buena digestión, buena hidratación en verano y hasta una piel más sana.

La nutricionista de Clínica Santa María, Paula Huanca, se detiene en este punto, y asegura que es recomendable consumir entre un litro y medio y dos litros al día, pero sin abusar, porque no adelgaza.

De hecho, aclara que “esa aseveración de que ayuda a adelgazar no tiene ningún asidero. La ingesta de líquidos no tiene relación con el metabolismo de las grasas. Para un adecuado control de peso se sugiere tomar gran cantidad de líquidos entre las comidas, no durante; de esa forma se previene la sensación de hambre temprana que hace que las personas consuman más volumen de comida”.

¿Podemos enfermar si tomamos más agua de la debida? ¡Sí! La nutricionista indica que “puede llevar a una condición conocida como intoxicación por agua, que está relacionada con hiponatremia o dilución de sodio en el cuerpo.

Esta intoxicación por agua es más común de observarse en lactantes menores de seis meses y a veces en atletas. Cuando la función renal está comprometida el paciente deberá mantener una ingesta de líquidos controlada”.

Otro punto importante es fijarse en el agua que compramos. Así, invita a preferir las sin azúcar adherida y libres de sodio.

La verdad es que uno siempre se pregunta si el agua de la llave es tan inofensiva, y al parecer sí, aunque muchos prefieren tomarla con filtros especiales que se encuentran en el mercado a precios bastantes módicos, o comprar las botellas que filtran agua.

Lo importante es cuidar este vital elemento, que algunos estiman que estará escaso en sólo unos 15 años más, causando serios problemas a nivel mundial.

Es más, la Organización de las Naciones Unidas ha declarado que mueren más personas por enfermedades derivadas de ingerir agua contaminada que por guerras.

La especialista de Clínica Santa María explica que el agua potable destinada al consumo humano y distribuida por redes debe ser sometida a un proceso de desinfección, debiendo existir una concentración residual de desinfectante activo en la red en forma permanente.

Y precisa que el Ministerio de Salud, en casos excepcionales y a través del Acto Administrativo correspondiente, podrá exigir concentraciones superiores en condiciones especiales para un servicio de agua potable en particular.

Esto puede hacer que se noten cambios en el sabor del agua por zonas en la Región Metropolitana o regiones, por lo que para algunos resulta más cómodo utilizar agua mineral.

¿EN QUÉ FIJARSE AL COMPRAR EMBOTELLADA?

Si volvemos a las envasadas, la experta confirma que están muy bien reguladas. “Las aguas minerales envasadas destinadas al consumo o expendio deberán provenir de fuentes naturales, oficialmente reconocidas, cumplir las mismas condiciones bacteriológicas exigibles al agua potable, tener un grado de mineralización inferior a un gramo y medio por litro y no sobrepasar los límites indicados por el Ministerio de Salud”, explica.

Ahora, si nos ponemos más “puntudas” y somos de las que lee cada pequeña palabra de los productos, detalla las indicaciones y cantidades permitidas de distintas sustancias: arsénico 0,05 mg/l; bario­ 1­ mg/l; borato 30 mg/l;­ cadmio­ 0,01­ mg/l; cianuro­ 0,01­ mg/l­; zinc­ 5­ mg/l; cobre 1 mg/l; cromo (hexavalente)­ 0,05 mg/l; fluoruro 2 mg/l;­ manganeso­ 2­ mg/l; materia orgánica 30 mg/l; mercurio­ 0,001­ mg/l; nitrato­ 45 mg/l;­ nitrito 0,005 mg/l; plomo­ 0,05­ mg/l; selenio­ 0,01­ mg/l; sulfuro­ 0,05. Asimismo, tampoco deben contener altas concentraciones de los siguientes contaminantes: compuestos fenólicos, agentes tensoactivos, plaguicidas, bifenilos policlorados, aceites minerales e hidrocarburos polinucleares.

Marcelo Pino estudió gastronomía y pertenece a la Escuela de Sommelier; por eso sabe muy bien la importancia de este elemento. Es más, el 2010 escribió la primera Guía de Agua de Latinoamérica, que se distribuye gratuitamente en las tiendas del Mundo del Vino. A la hora de escoger un agua, comenta que es necesario fijarse en la fecha de vencimiento que aparece en la botella. “Además, las botellas de vidrio mantienen mucho mejor la calidad del agua. Si tenemos una botella de plástico que ha sufrido con el sol directo u otros factores, todos los sabores del plástico se van al agua, y eso no pasa en el vidrio. El vidrio no aporta nada ni al agua ni al vino, además de ser más bonito, más gourmet y ecológico”, opina.

Mitos del agua mineral

1: Tienen exceso de minerales

Falso. Chile tiene aguas oligominerales, es decir, con muchos tipos de minerales pero en muy bajas concentraciones. Nuestras aguas tienen una participación de sales cálcicas o magnésicas muy menores, incluso menos que el agua de la llave.

2: Son libres de sodio

Falso. No existen aguas sin sodio, aunque sean purificadas, ya que la función del agua es hidratar, y lo que hace que se retenga el líquido en el cuerpo es justamente el sodio. Incluso la OMS recomienda que no se envasen aguas sin sodio. En Chile una etiqueta puede decir “libre de sodio” cuando contiene un rango mínimo de 1 a 5 miligramos.

3: Hay aguas mejores que otras

En el mundo existen aguas que sirven o no según su finalidad: por ejemplo, con mayor concentración sódica puede servir para mejorar la digestión. Un ejemplo de ello es la Vichy Catalán, agua que se sirve de bajativo en España con comidas pesadas. Esa misma no podría tomarla una persona con problemas serios de hipertensión, por ejemplo. En nuestro país el agua es muy neutra. Carolina Palma F. / Publinews Chile

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