El test de los hábitos

¿Tienes fuerza de voluntad o sucumbes a la tentación de comerte una dona o quedarte dormido y no hacer ejercicio? Charles Duhigg, autor de “La fuerza de los hábitos”, te pone a prueba.

Por: Publinews

Los hábitos son mecanismo automáticos de conducta necesarios para la supervivencia, pero ¿qué pasa cuando se convierten en patrones autodestructivos?

“Hay partes del día en que somos irreflexibles y nuestra conducta se convierte en un mecanismo automático: los hábitos. Este instinto para ahorrar esfuerzos nos permite dedicar nuestra energía mental a cosas más importantes en el día a día”, le dijo a Publinews Charles Duhigg, autor del libro “La fuerza de los hábitos”.

¿Cuáles son los malos, aquellos que ponen en riesgo nuestro bienestar físico y nuestra paz interior? Según el experto, cuando no puedes evitar hacer algo, pero en el fondo sabes que no deberías hacerlo… eso es un mal hábito.

¿Cómo se crea? “Para intentar ahorrar esfuerzo mental, el cerebro gasta una gran cantidad de energía al inicio de un nuevo hábito en su afán por encontrar algo, un detonante que le muestre pistas del patrón de conducta que debe seguir.  Por: Romina Mcguinness / MWN

 El proceso que se desarrolla es una secuencia de tres pasos:

PASO 1: DETONANTE

El disparador que determina que nuestro cerebro entre en el modo automático y le señala cuál hábito debe usar.

PASO 2: RUTINA

Puede ser física, mental o emocional.

PASO 3: RECOMPENSA

Te ayuda a distinguir si merece la pena repetir esta secuencia en particular en ocasiones futuras. Con el tiempo, esta pauta la ejecutamos automáticamente hasta que entrelace con el detonante y la recompensa, y surge un gran sentido de la ilusión y el anhelo. Es ahí cuando nace un nuevo hábito.

¿Quieres saber qué tanta fuerza de voluntad tienes? Contesta estas preguntas y lo sabrás.

Responde el siguiente cuestionario:

1. Cuando sientes ganas de comerte una galleta, tú:

A. La ignoras y luchas con la idea de degustarla.

B. Te dices a ti mismo, si contesto los e-mails pen- dientes, puedo darme el capricho de comerme una.

C. Comienzas a buscar alguna excusa para ir a comprarla.

D. Corres hacia la bandeja de galletas que está en la sala de descanso.

2. Cuando ves una caja de donas en un mostrador:

A. Entras en una auto-negación: “Yo soy más fuerte que estas”.

B. Piensas en lo bien que te verás en la playa si no te las devoras.

C. La cambias por una ga-lleta rellena de jalea, incluso si acabas de saborearte un gran desayuno.

D. Pides perdón y después limpias el azúcar que te quedó en la barbilla.

3. Cada mañana:

A. Sales a correr, no importa si hace buen o mal tiempo, así llueva, tiemble o haya un huracán.

B. Comes algo saludable y, si tienes tiempo, haces un poco de ejercicio.

C. Mira con cara de pena la ropa de entrenamiento y luego disfrutas de un rico waffle frente a la televisión.

D. ¿En la mañana? ¡Hace años que no te levantas temprano!

4. Cuando deseas concebir un nuevo hábito, tú:

A. Te programas mental-mente para realizar un algoritmo.

B. Buscas un detonante que permita crear un comportamiento y el tipo de recompensa que debes darte a ti mismo una vez que lo cumplas.

C. Escribes una nota que diga: “No olvidar hacer…” y la pegas en el espejo.

D. Piensas que establecer otra rutina es demasiado trabajo.

5. Vas a comenzar a entrenar para un triatlón, tú:

A. Reduces tus horas de entrenamiento. Sientes que ya estás preparado para la gran competencia. Es un deporte cualquiera: un juego de niños.

B. Elaboras un plan de entrenamiento, piensas en los posibles motivos por los cuales podrías incumplirlos y qué hacer cuando te encuentres con ellos.

C. Le cuentas a tu hermana que te inscribiste para el maratón y luego olvidas entrenar.

D. Vendes la entrada por internet.

6. Si estás sentado en un restaurante mirando una cesta de panecillos…

A. La ignoras sin hacer mayor esfuerzo. No has comido ni un carbohidrato en años.

B. Colocas los postres fuera de tu alcance para no caer en la tentación.

C. Les echas sal y pimienta.

D. Te comes todos los que puedas y guardas aquellos que no te entraron.

7. Si te preocupas por beber demasiado…

A. No vuelves a probar una gota de alcohol en tu vida.

B. Intentas buscar las causas por las cuales estás tomando una copa todas las noches.

C. Cambias los cocteles por medio vaso de vino o una cerveza después de la cena.

D. Sustituyes el licor por algo “más fuerte”.

8. Después de tener un hijo, tu prioridad es:

A. ¿Cuántas medallas de oro va a ganar mi retoño? Si obtiene menos de 10, lo considerarías como un fracasado.

B. Le enseñas a tener hábitos de autodisciplina, como tender la cama a diario, lo que, a su vez, le facilitará hacer las tareas a tiempo.

C. Haces todo lo posible para que tenga costumbres saludables y armónicas en el hogar.

D. No te importa que tenga un figura paterna.

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