El Papa y los fieles, listos para la Jornada Mundial de la Juventud

El papa Francisco agradeció el recibimiento y descansó ayer para la larga gira que le aguarda los siguientes días. Las autoridades analizaron las fallas en la seguridad ocurridas ayer en el trayecto.

Por Publinews
El Papa y los fieles, listos para la Jornada Mundial de la Juventud

Francisco agradeció en un tuit el “recibimiento tan cálido” que tuvo la víspera en Rio de Janeiro, y las autoridades analizan las fallas de seguridad que permitieron que la gente lo cercara en su automóvil y la violencia en que terminó una manifestación de protesta por los gastos de su visita.

Gracias. Gracias. Gracias a ustedes y a las autoridades por haberme dispensado una bienvenida tan cálida en tierra carioca”, manifestó el papa argentino en su cuenta de Twitter.

El automóvil convencional en el que viajó Francisco quedó atrapado en tres ocasiones durante varios minutos en el tránsito, mientras la multitud en delirio le tiraba regalos por la ventana y hasta lo tocaba para desesperación de sus guardaespaldas, lo que generó cuestionamientos sobre el operativo de seguridad.

Las autoridades admiten que hubo errores en la comunicación entre los diferentes organismos encargados de la seguridad, y la alcaldía de Rio declaró que el chofer del carro se equivocó en el recorrido.

La secretaría de Seguridad para Grandes Eventos, dependiente del ministerio de Defensa, sostuvo que el propio pontífice le pidió al chofer que disminuyera la velocidad para saludar a la gente.

Francisco hizo una pausa en su agenda pública para rezar por la mañana del martes una misa en una capilla de la residencia del cardenal de Rio, donde se aloja.

Poco después de la reunión del Papa con la presidenta Dilma Rousseff, centenares de manifestantes protestaron cerca de allí contra el gasto público de US$53 millones por la visita y la Jornada Mundial de la Juventud, y fueron dispersados por la policía.

Francisco se trasladará en helicóptero hasta el santuario de Nuestra Señora de la Concepción de Aparecida, patrona de Brasil, a 240 kilómetros de Rio. Luego de que venere a la virgen, dará una misa en la basílica local a las 10:30 hora local.

Luego regresará a Rio de Janeiro para visitar el hospital de San Francisco de Asís de la Penitencia, especializado en recuperación de jóvenes con problemas de adicción. agencias

 

Conclusión

No hay que dramatizar lo que sucedió. Todo salió bien, nadie fue allí para hacerle daño al Papa”.

Federico Lombardi, vocero de El Vaticano

 

Contexto

El Pontífice pidió pasar a las playas de Rio de Janeiro para saludar a quienes le esperaban, rompiendo con el protocolo de la visita.

• Transporte. Rio de Janeiro se quedó sin metro debido a un problema eléctrico poco antes de la multitudinaria misa de apertura de la JMJ en la playa de Copacabana.

• México. Un grupo de familiares de personas desaparecidas en México pidió al papa Francisco que interceda ante las autoridades estatales y eclesiásticas mexicanas para que resuelvan sus casos.

• Descanso. Antes de presidir la JMJ y sin agenda oficial, Francisco celebró ayer una misa en una capilla en su residencia y se tomó un helado en el desayuno.

 

 

Testimonio

Un vuelo con el Papa

Entrar en el vuelo A330 de Alitalia, que partió del aeropuerto internacional de Roma el lunes, fue adrenalina pura. No había puestos numerados para los periodistas, apenas para los fotógrafos. Me senté en el pasillo, al lado de una colega brasileña, católica como yo.

Justo después del aterrizaje, comenzaron los murmullos. Algunos reporteros decían haber logrado ver el brazo del Papa, en una silla en primera clase. Me estiré, tomé fotos, pero no podría decir si realmente era él.

A las 10:30 a. m. (Roma) el papa Francisco apareció. Fue como si una luz surgiera por el estrecho pasillo. Él habla con los ojos, trae serenidad, comodidad y fuerza. En 10 minutos de discurso, habló sobre los jóvenes, los ancianos y los pobres. Después de esa conversación, los periodistas hicieron una fila para saludarlo.

Mis piernas se pusieron temblorosas esperando mi turno. Cuando estuve cerca de él le pregunté si le podía dar un regalo y cuando tomé la bandera de Brasil para dársela, quedé ciego con tantos flashes.

Después, fui bendecido y volví a mi puesto extasiado.

 

Marcio Campos

Periodista de la “TV Band”

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