"Vanity Fair" dedica portada a secretario del papa

Las fotografías del religioso, de 56 años, de ojos azules y cuerpo deportivo, ilustran el artículo dedicado al "Georg Clooney de San Pedro"

Por Publinews

Foto: AFP

ROMA. “Ser bello no es un pecado”, titula la edición italiana de la revista mundana Vanity Fair, dedicada al guapo secretario del Papa, monseñor Georg Gänswein, su hombre de confianza en el Vaticano, quien acaba de ser ordenado arzobispo por Benedicto XVI.

Las fotografías del religioso, de 56 años, de ojos azules y cuerpo deportivo, ilustran el artículo dedicado al “Georg Clooney de San Pedro”, como lo define la publicación, quien se ha convertido en uno de los personajes más influyentes del pontificado, por su cercanía al Papa.

El hombre que desenmascaró al mayordomo Paolo Gabriele por haber filtrado a la prensa documentos confidenciales del Papa, aparece sonriente en la portada de la revista que saldrá el jueves a la venta en toda la península.

“Aparecerá siempre menos, pero siempre tendrá más poder”, sostiene la revista que lo considera “el número dos del Vaticano: tras la ordenación como arzobispo”, una visión muy laica ya que el verdadero número dos de la Santa Sede es el Secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, una suerte de primer ministro.

“El retrato de cerca de un monseñor particular”, como sostiene la revista, narra su vida desde la infancia, en Alemania, hasta su consagración, el 6 de enero pasado, como arzobispo.

“Ayer amaba los cabellos largos y los Pink Floyd, hoy tiene fama de sacerdote severo, que recibe cartas de amor, pero es también la eminencia gris del Vaticano, sobre todo tras ser promovido a arzobispo titular de Urbisaglia y nuevo Prefecto de la Casa Pontificia”, escribe la célebre revista.

La publicación, que recuerda su pasión por el deporte, cuenta también que tiene una licencia de piloto de vuelo y que en su juventud fue profesor de esquí.

Según la Vanity Fair, Gänswein, al recibir un premio resumió su tarea:

“Personalmente veo mi papel o servicio al pontífice como un cristal. Más limpio está, más alcanza su objetivo. Tengo que dejar entrar el sol y cuanto menos se vea el cristal, mejor. Y si no se ve nada, quiere decir que hice bien mi labor”.

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