Guía práctica para acabar con los poros abiertos

No culpes a la genética. Lo que comes, dónde vives y cómo vives influyen en su dilatación.

Por: Publinews

Enemigos desde tiempo inmemoriales, los poros son diminutos orificios cuya única función es hacer transpirar la piel. Quién diría que unos minúsculos agujeros podrían traer tantos dolores de cabeza a quien los padece. Solo a algunos, porque el tamaño es diferente en cada persona. Aquellas que tengan las pieles grasas, como bien saben, los sufrirán más. Las secreciones sebáceas de la piel tienden a acumularse, lo que termina por dilatar a los poros y,  la estampa de aspecto antiestético llega a nuestro rostro.

Las zonas más propensas a padecer poros abiertos son la nariz, el mentón, la barbilla –la zona T en general–, por tratarse de las más grasas, pero en casos extremos también pueden acabar abriéndose en los pómulos. Como no queremos que los poros te arruinen el día, aquí van una serie de claves a tener en cuenta para combatirlos.

La genética no tiene (toda) la culpa

Obviamente influye en la piel, pero lo malos hábitos en el cuidado facial, así como una mala alimentación, fumar habitualmente y la contaminación del ambiente influye”, explica Bárbara Torres, gerente de los centros TwentyNails.

Los hombres los sufren más

Ellos son más propensos y, de hecho, esta es una de sus grandes preocupaciones en estética. Sus poros son más grandes y visibles que en las mujeres, especialmente en los casos de piel grasa. Sin embargo, según detalla Cristina Vigo, propietaria de los centros de estética Boris y Saky, “en el caso de las mujeres existe el agravante del uso continuado de maquillajes y de una incorrecta higiene”.

Lo que haces mal

“Malas prácticas como no hidratarse y no tener equilibrado el manto hidrolipídico que protege nuestra piel, además del uso de cosméticos no adecuados y de unos hábitos alimentarios incorrectos”, advierte Cristina Álvarez, directora de los centros de estética que llevan su nombre. El componente genético y morfológico es determinante pero dedicar poco tiempo a desmaquillarte o la mala elección de los cosméticos, tanto de maquillaje como de cuidados faciales, también contribuyen a su aumento.

No los harás desaparecer para siempre

“Es difícil hablar de soluciones totales en el campo de la medicina estética. Existen tratamientos específicos que atenúan hasta en un 90% los poros abiertos, siendo imprescindible un mantenimiento periódico de nuestra piel tras realizar dichos tratamientos”, apunta Ignacio Pereña, gerente del Centro Médico-Estético Imede Quintana.

Remedios caseros 

Una simple mascarilla de yogur, pepino y limón es perfecta para tratar pieles con poros abiertos y para dar luminosidad e hidratar el rostro. Pero sobre todo no hay que olvidarse de la limpieza diaria, mañana y noche. “No desmaquillarse, además de ser enemigo de los poros de la piel, nos envejece de manera radical”, apunta Álvarez.

El tratamiento más eficaz

El arsenal médico-estético de lucha contra los poros dilatados es amplísimo. Existen láser como el Fotona que, entre otras muchas aplicaciones, tiene una especialmente indicada para tratar los poros abiertos y los puntos negros. “Afina y cierra los poros de la piel y elimina los puntos negros gracias a la aplicación del láser en tan solo 10 minutos”, explica Álvarez. Es un micro-peeling suave y rápido y sin efectos secundarios y que, además suaviza y alisa la piel. Se puede combinar con vitaminas revitalizantes para hidratar y dar luminosidad a la piel mediante Mesoterapia infiltrada”.

Los tratamientos de microdermoabrasión también son muy efectivos, así como los peelings con ácido glicólico, alicílico o perúvico. “Para pieles queratinizadas, flácidas o con imperfecciones nos gustan los resultados del tratamiento estético “Complexe Lift CVS”, señala Pereña y destaca que aquí se combinan agentes exfoliantes (diatomeas), regenerantes (seda hidrolizada y árnica) y protectores (vitamina PP y proteínas de leche), con agentes hidratantes (ácido láctico, hialuronato de sodio y extracto de madera de Panamá), estimulantes (extracto de guindilla roja) y purificantes (extracto de rábano blanco).

Los resultados

“Se empiezan a apreciar desde la primera sesión, si bien se requieren generalmente tres sesiones para el caso de peeling químicos y cinco sesiones para tratamientos estéticos (a realizar cada 2/3 semanas) para obtener los resultados esperados”, subraya Ignacio Pereña.

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