Kodaline: Tenemos "amigos" realmente famosos

El cuarteto irlandés apenas ha tenido tiempo para "respirar" antes de la llegada de su segundo álbum. La agrupación le cuenta a Publimetro cómo se han convertido en amigos de Courtney Cox y de cómo fueron invitados a Las Vegas.


Kodaline: Tenemos
Por: Publinews

“Yo nunca nos clasificaría como famosos; sólo somos oportunistas”, dice Vinny May de Kodaline, antes de relatar otro encuentro con una celebridad. “Cuando conocimos a Courtney Cox y Nicole Scherzinger, fue como ‘mierda, son superestrellas’. Pero una vez que las conoces y te tomas un trago con ellas, son gente encantadora”.

Mientras tenemos la emocionante charla sobre famosos en el backstage de Kodaline, en el Roundhouse en Camden de Londres, es similar al tipo de cuando alguien le cuenta a sus amigos por enésima vez la historia de cuando se topó con fulano de tal en el cine, el cuarteto indie rock irlandés se convierte, a su vez, en parte de la “escena” pop mundial.

Modestos y autocríticos –se describen a sí mismos como “no grandes músicos, pero cada vez mejor”– su ascenso ha sido sorprendente. Su debut en el 2013 con “In a Perfect World” llegó al número tres en las listas de álbumes del Reino Unido, con el tema “All I Want” que aparece en “The Vampire Diaries”, “Catfish” y “Grey’s Anatomy”. Mientras tanto, su segundo álbum “Coming Up for Air ” ha alcanzado el número cuatro, seguido de una gira por el Reino Unido con entradas agotadas, fechas por Europa y dos meses en los EE.UU.

Es evidente que la falta de confianza que parece atenazar a tantas bandas en vísperas de lanzar el llamado “difícil segundo disco” no causó que Steve Garrigan [voz], Mark Prendergast [guitarra], Vinny May [batería] o Jay Boland [bajo] se  tambalearan. “Cuando empezamos a hablar con un productor ya teníamos cuarenta demos porque nunca dejamos de escribir”, explica Boland. La banda grabó con el productor de U2 y REM Garret “Jacknife” Lee en Los Ángeles, mientras que también pasaron tiempo trabajando con el guitarrista de Snow Patrol Johnny McDaid en su estudio en la casa de su prometida Cox en Malibu.

Es el lugar donde los chicos pudieron disfrutar de un poco de hospitalidad de Monica Geller, de primera mano: “Yo estaba como ‘demonios, ¡es Monica de ‘Friends!’“, cuenta May. “Ella dijo, ‘felicidades’ y me entregó una botella de champán. Y pensé, ‘Me encantas desde ahora mismo"”. Apenas unos días antes, May había propuesto matrimonio a su novia de ocho años en el techo del Rockefeller Center en Nueva York. Y sí, hasta se arrodilló.

Las celebraciones no terminaron allí para la banda, ahora trasladada a Londres. Como el bajista dice, en una oportunidad, “estaban haciendo un poco de música” con Harry Styles de One Direction y grabando su nuevo disco, cuando recibieron una llamada para ir a Las Vegas. “Nos dijeron que habían algunas habitaciones de hotel gratis, así que nos subimos a un coche y fuimos a una fiesta de cumpleaños 21. Probablemente es la cosa más rockanrolera que hemos hecho”, confiesa.

¿Quién era el joven de 21 años que tenía habitaciones gratis? “Niall”, murmura Boland, que es muy consciente de que celebrar con Niall Horan de One Direction es, de ninguna manera, una celebración promedio de 21 tomándose unos shots en cualquier club. “Nosotros no sacamos nada de nuestros bolsillos durante todo el fin de semana. El pagó todo”.

Los únicos que no parecen sucumbir a su encanto irlandés son los críticos, que a menudo despectivamente acusan la música de Kodaline como una mala imitación de Coldplay (el canturreo en el nuevo sencillo “Honest” a menudo se asemeja y es satirizado por sonar muy Chris Martin) y de sus compatriotas U2.

“Las comparaciones son un cumplido, imagínate sonar como una de las bandas con las que crecimos escuchando”, razona Boland, mientras May añade: “Prefiero que me comparen con ellos que con Justin Bieber o alguien así. No estamos obligando a nadie a que nos escuche”. Pero un montón de gente los escucha.

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