Denzel Washington, el nuevo justiciero que no puede escapar de su destino

En El justiciero, Washington se enfrenta a un sugestivo reto: dar vida a Robert McCall, hombre de quien desconocemos antecedentes y pasado

Por: Publinews

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Cuando a Denzel se le cuestiona cuál es su cinta favorita en la que ha participado, invariablemente responde que es la que sigue. Posee una característica particular: es un actor de carácter que puede transformarse en un héroe de acción efectivo con una facilidad abrumadora.

“Siempre he tomado mi carrera un día a la vez y de repente te das cuenta que llegas a tener cuarenta años en esto. Guardas la esperanza de convertirte cada día en un mejor actor y sobre todo, en una mejor persona”, confiesa el actor en exclusiva en una charla acontecida en la ciudad de París, Francia.

En El justiciero, Washington se enfrenta a un sugestivo reto: dar vida a Robert McCall, hombre de quien desconocemos antecedentes y pasado. Un aparente sosegado ciudadano que trabaja como dependiente en un almacén, pero que se convierte en vigilante de sus próximos desprotegidos, un arma letal que significa la amenaza del crimen organizado.

“Yo no percibo a McCall como un héroe, como esa figura salvadora que encuentran los demás. Partí construyendo la vida interior de este personaje, cuestionándome los motivos por los cuales ampara a los demás con esa devoción. Es un hombre que tiene un comportamiento compulsivo. Para él, andar a la caza de justicia es una necesidad, es algo que lo complementa. Es un talento. Por ejemplo, tú eres un escritor, yo soy un actor. McCall tiene esa capacidad especial que en un principio desconoce, pero con la cual aprende a vivir con el paso del tiempo”.

Denzel es del tipo de histriones que pareciera transitar en el mundo de las interpretaciones sin el mayor de los esfuerzos, desde aclamadas apariciones en los escenarios de Broadway hasta sus interpretaciones de héroes anónimos como en El justiciero.

“Cuando estudiaba preparatoria tuve la oportunidad de trabajar en el Metropolitan Opera House. Lo que descifré en esa experiencia es que desde las butacas parecía que los bailarines no se esforzaban en el montaje, sin embargo de cerca te podrías percatar fácilmente de toda la tensión y esfuerzo que había en sus interpretaciones. Es una illusión. Pasa algo similar con la actuación. Me corresponde a mí no patentizar el vigor y el trabajo”, agrega el actor al referirse sobre la intención concluyente de un intérprete.

“Sin justicia prácticamente no podríamos subsistir en este planeta. Como individuos, creo que debemos reflexionar en lo que debemos hacer para mantener la equidad en nuestro alrededor. Una sociedad debe convivir bajo una estructura común. No debe haber lugar para malas interpretaciones individuales porque de otra manera, esto sería un caos”, concluye el actor.

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