Trabajo decente: el 2032 será año clave

En 20 años, Guatemala podría disminuir los niveles de empleo informal hasta el 40%, que hoy alcanzan el 87%. Enade discutirá hoy cómo a través de un puesto laboral se puede superar la pobreza: la respuesta, coinciden los expertos, es que el empleo que se genere sea formal

Por Publinews

El empleo informal se da en la mayoría de los casos en las calles

Es habitual ver en Guatemala niños, jóvenes, mujeres y hombres que trabajan en las calles a los que a veces ni les bajamos el vidrio.

Ellos son algunos de los protagonistas del escenario nacional del trabajo informal, una práctica que abunda no solo en las calles, sino también en las empresas de pequeño, mediano e incluso gran tamaño.

Hoy solo el 12% de quienes trabajan tiene acceso a un empleo formal, lo que los expertos en materia laboral llaman “trabajo decente”. En el lado opuesto está la mayoría de la población.

“El 87% de los guatemaltecos tenía un empleo informal en 2011”, dice el ministro de Trabajo, Carlos Contreras, y la Organización Internacional del Trabajo lo ratifica en uno de sus informes: “El trabajo decente traerá consigo un crecimiento más equilibrado y sostenible para los países y una vida mejor para todos. Si se aplica, se producirá un dividendo real para los pobres”.

Desde hoy y hasta mañana cientos de empresarios del país discutirán en el Encuentro Nacional de Empresarios (Enade), que organiza Fundesa, cómo a través del empleo disminuimos la situación precaria.

Cuando hablamos de crecer en empleo es necesario poner atención a que estos sean trabajos formales y de calidad.

La idea es lograr acuerdos entre el Gobierno, el empresariado y la sociedad civil y consensuar vías para lograrlo.

“Esto no va a ocurrir si no se pone un plazo y se acuerda en beneficio de todos”, dice Álvaro García, economista chileno que lideró en ese país el Consejo Económico Social, espacio que une los tres sectores para alcanzar acuerdos de desarrollo. Hoy Guatemala tiene su propio consejo, pero aún se esperan resultados. “Los números hablan por sí mismos.

Vivimos en la informalidad. Es necesario que la empresa privada invierta más y que el Gobierno generen políticas para mejorar la empleabilidad”, dice Lucy Lainfiesta, ministra de Desarrollo Social, quien está trabajando con las carteras de Trabajo, Economía y Agricultura en este tema.

La experiencia de países desarrollados indica que para generar trabajo digno el Estado debe invertir primero en niñez, juventud y mujeres para que logren insertarse con educación de nivel.

El Gobierno lanzó ayer el “Memorándum de entendimiento del programa de trabajo decente para la República de Guatemala 2012-2015”, que suscribieron sindicalistas, empresarios y el presidente Otto Pérez, iniciativa que busca mejorar las condiciones laborales.

“Estamos sentando las bases de una construcción institucional. Para 2032 los niveles de trabajo informal deberían llegar al 40% o 50%”, dice el titular de Trabajo, quien pone fecha al logro, uno de los acuerdos a los que en poco tiempo deberían llegar los empresarios y los sectores sociales.

La pregunta de los analistas económicos es ¿está dispuesto el empresariado a generar ese empleo digno y llegar a acuerdos? Álvaro García, economista, es enfático: “Hay vías para incrementar el empleo: ordenar el Estado, subir la tasa de impuestos. Todo depende. Si el Estado se ordena, las empresas confían e invierten, pero también son responsables de generar cada vez más trabajo formal”. CLAUDIO GARRIDO ULSEN
¿Decente?

Según el Ministerio del Trabajo, las condiciones necesarias para que un empleo sea decente son:

1 Trabajo en libertad: cada persona puede escoger qué hacer y sin presión.

2 Remuneración digna: el dinero recibido por el trabajo debe ser justo.

3 Cobertura en seguridad social: acceder a previsión y salud garantizada y de calidad mientras se trabaja formalmente.

4 Acceso a organizarse sindicalmente: tener la atribución para agruparse y exigir sus derechos y cumplir responsabilidades.

“Deben lograr un acuerdo ”

Álvaro García, economista y exministro de los gobiernos de la Concertación en Chile, lideró el Consejo Económico Social en ese país, el que permitió reducir la pobreza.

¿Qué aspectos son rescatables de este modelo que también se aplica en Guatemala?

­– Lo más básico es que el país logre consenso de dónde ir y cómo hacerlo. En Chile esto se gestó a los inicios de los 90. Bastante general pero efectivo. No basta tener el Consejo.

¿Cuáles deben ser las líneas de acción prioritarias?

– Primero un acuerdo del Estado. En Guatemala es débil, inefectivo y no cuenta con el dinero para hacer todo lo que se necesita. No solo se trata de eso, sino también de consensuar cómo se usa el dinero, cómo se les rinde cuentas a los ciudadanos y un poder legislativo eficiente.

Se ve como algo lejano…

– Si no hay acuerdo sobre el Estado, me refiero a los tres poderes del Estado, no me imagino que un inversionista quiera apostar.

¿Esto qué incluye?

– Deben ponerse de acuerdo sector privado, gobierno y ciudadanos, esta es una vía para reducir la pobreza.

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