Las insólitas historias de los apodos de jugadores de la Liga Nacional

Futbolistas de los clubes de mayor afición de Guatemala nos abrieron su corazón para contarnos sus divertidas anécdotas.
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En el mundo del futbol nacional e internacional es común que los jugadores también sean reconocidos por sus apodos.

Publinews conversó con varios futbolistas reconocidos del futbol guatemalteco y nos revelaron sus divertidas anécdotas.

“El Moyo” Contreras (Comunicaciones)

Su apodo surgió en la colonia Nimajuyú, en la zona 21, cuando tenía 3 años de edad.

VIDEO. Aficionados cremas respaldan al futbolista “Moyo” Contreras 

“Mis amigos, que la mayoría son rojos, me llamaban ‘cremita morro’ (porque siempre apoyó a Comunicaciones) y mi hermano mayor me decía que me defendiera, pero como yo no podía pronunciar bien, les decía ‘rojos moyos’ y por esa razón empezaron a llamarme “Moyo“, recuerda entre risas José Manuel.

Gepostet von Jose Contreras am Sonntag, 25. September 2016

“Chicho” Mingorance (Antigua GFC)

El jugador argentino militó en las fuerzas básicas del Club Centenario de Santa Fe, donde fue reconocido como Chicho, un alias de familia.

Su papá lo llamaba así porque jugaba en la misma posición que el jugador de Boca Juniors, Mauricio Chicho Serna: volante medio.

https://www.instagram.com/p/B3ZcIt9FAdZ/

“Salamá” Martínez (Guastatoya)

Un periodista deportivo fue el que bautizó a Luis como el  “Salamá” Martínez. Su apoyo surgió por el lugar de donde es originario, Baja Verapaz.

Sin embargo, el jugador del equipo de Guastatoya, dice que muchas veces lo han confundido con “Samalá”, el nombre de un río.

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Es su Gracia😁 🙏🥇🏆

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“Batigol” Ordóñez (Mixco)

El origen del apodo de Bryan surgió en el primer entreno que tuvo con la sub 11 de los cremas.

Mi mamá me compró un uniforme de la Selección de Argentina con el número 9 que decía Batistuta. Cuando el profe me llamó para entrar a la cancha, hice 2  goles, comenta Ordoñez.

Por eso, el portero de esa división, el más popular entre los integrantes del equipo, lo bautizó de esa manera.

Gepostet von Bryan Ordoñez am Montag, 20. Januar 2020

“Bebote” Pérez (Malacateco)

Wilber Pérez, de Malacateco, como “Bebote” cuando tenía 15 años, por su aspecto físico. Era el más alto y corpulento de ese equipo.

“Este sobrenombre me lo puso un argentino, quien era miembro del equipo”, comenta Wilber.

“San” Liborio (Iztapa)

El portero mexicano cuenta que fueron los reconocidos comentaristas deportivos Christian Martinoli y Luis García, quienes lo apodaron de esa manera.

Tenía 19 años y era el portero del club Guadalajara de México. En 2010, en un partido contra Cruz Azul, los comentaristas lo llamaron San Liborio, por su espectacular juego en la cancha y grandes atajadas.

“El Torito” Silva (Sanarate)

En su infancia Juan Carlos Silva jugaba en un equipo llamado “Toritos México”.

A los 11 años tuvo la oportunidad de realizar pruebas con las fuerzas básicas del Club América. Pero durante la práctica el jugador utilizó el uniforme de su antiguo equipo.

Por esa razón sus compañeros lo llamaron “Torito” Silva, y los aficionados de su equipo lo conocen más por su apodo que por su nombre de pila.

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⚽️ #Guatemala

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“Chalupa” López (sin equipo)

El ex jugador de Siquinalá siempre ha sido apodado en el vestuario como “Chalupa” en referencia al personaje del juego de la lotería.

Osmar López confiesa que este popular juego es uno de sus pasatiempos favoritos.

Cuenta que en una ocasión, jugando en una feria, le faltaban dos figuras para completar el cartón, estas eran la dama y la chalupa.

“Cuando cantaron la chalupa, yo dije ‘¡lotería!’, al pasar al frente para reclamar mi premio revisaron que no tenía todas las figuras, entonces empezaron a molestarme que me quería robar el premio con la chalupa”, nos comenta Osmar.

“Chuky” Santeliz (Xelajú MC)

Cuando el jugador guatemalteco Edwar Santeliz iniciaba su carrera profesional a los 19 años con Suchitepéquez, empezó a entrenar con el equipo mayor.  Y fue el capitán de ese entonces, “el Picho” Trujillo,  quién lo bautizo de esa manera.

“Ahora es tanto el contagio, que hasta mis hijas me dicen así”, comenta Edward.

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