Opinión. Una marcha sin fin

“¿Estaban obligados a ganar una medalla? Sí ¿Tuvieron el apoyo y los fogueos necesarios para competir aquí? Sí. ¿Por no haber ganado aquí harán un mejor papel en el Mundial de Atletismo? Solo depende de ellos. ¿Son los mejores del mundo? No. ¿Son los peores? Tampoco”.

Opinión. Una marcha sin fin
Por: Publinews

Siempre he tenido claro que un atleta, sin importar su nivel, desde los que por “salud” hacen deporte hasta quienes se codean con la élite mundial y olímpica son por encima de cualquier cosa seres humanos y no robots programados para ser infalibles.

Hace más de cuatro años conocí a Erick Barrondo, Mirna Ortiz y Daniel Quiyuch, quienes junto con Jamy Franco, con quien coincidí por primera vez en 2007, formaron el mejor equipo de marcha atlética que este país ha tenido y que, deportivamente, superó lo que alguna vez hicieron grandes como Julio Martínez, Luis García, Teresita Collado, Hugo López o Julio Urías.

En esa época, me quedó claro que, a diferencia de muchos atletas guatemaltecos que buscan “superar sus marcas” o “ganar experiencia” en los Juegos del Ciclo Olímpico o cualquiera de sus competencias internacionales, existía algo diferente en ellos porque siempre hablaban de romper el récord del mundo, de ganar las medallas en Guadalajara 2011 y de clasificar a Londres 2012 para ganar la primera para el país.

La historia de éxito de ellos es por todos conocida, máxime para aquellos que acostumbran a abordar el “carrito del triunfo” cada vez que ErickMirna o cualquiera de ellos obtiene un triunfo en el extranjero, y se vuelven “expertos” en la marcha atlética en las redes sociales, pero en caso de un resultado negativo son los primeros en escribir que son cualquier cosa, que siempre se quejan de la“falta de apoyo” o que “¿para qué tanto campamento o dinero gastado?”

Mirna y Erick tuvieron ayer una de las jornadas más grises en su carrera en la que estuvieron muy lejos de su mejor rendimiento, algo que se reflejó en un resultado que ninguno esperaba en Guatemalay algo que es muy común en la competencia deportiva.

¿Estaban obligados a ganar una medalla? Sí. ¿Tuvieron el apoyo y los fogueos necesarios para competir aquí? Sí. ¿Por no haber ganado aquí harán un mejor papel en el Mundial de Atletismo? Solo depende de ellos. ¿Son los mejores del mundo? No. ¿Son los peores? Tampoco.

“La marcha nunca se detiene”, me dijo ayer un viejo conocido y esa es una idea que resume todo lo anterior.

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