El lado B de la Copa del Mundo

Los residentes de Pedreira Prado Lopes, uno de los lugares más complicados de Belo Horizonte, van de la fiesta a la tensión durante los partidos de Brasil.

Por: Publinews

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Tan cerca, tan lejos. Mientras se desarrollaba el juego de Brasil ayer, cerca de 12 mil personas tuvieron una experiencia única. Los residentes de la ruidosa Pedreira Prado Lopes viven a menos de siete millas del estadio Mineirão, pero parece que estuvieron en otra parte del planeta.

El clima de carnaval creado por el Mundial está aquí, pero de una forma diferente. “Ahora, el aire es más tranquilo, pero en cuestión de minutos se pone tenso, por eso miramos el partido en la casa”, dice uno de los residentes.

Antes del inicio del juego, un auto de la fuerza especial de la policía militar empieza a rechinar los neumáticos en Beco do Fi, bautizado con el nombre de uno de los delincuentes muertos en la guerra contra las drogas.

“Los ‘homi’, como llaman a los policías, solo capturan hombres de familia, pero los bandidos permanecen aquí”, se queja uno de los residentes. Sin embargo, el clima en el PPL durante el partido no fue pesado.

“Entre, tome un refresco. Si usted no acepta, vamos a sentirnos ofendidos”, bromeó, desde el interior de su casa Márcio da Paixão. “Siempre que se junta la gente acá, da suerte”, dice, mientras entraba un grupo de niños que vagaba.

A pocos metros, un grupo ocupó la acera en frente de un bar, para ver el partido. “Para nosotros, esta copa ya tiene dueño. ¿O cree usted que toda la inversión no va a volver?”, preguntaba Rodrigo Alves, antes del inicio.

En otra esquina, un grupo de chicos ignora el juego. “Prefiero echar cometa”, explica el estudiante Caique Vitor.

Thiago Ricci /  Publinews Brasil

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