Se anotaron un gol de suerte por el internet

Las caras de felicidad por haber conseguido, en un “repechaje” de la FIFA, una entrada para ingresar ayer al estadio Mané Garrincha no fueron para todos.

Por: Publinews

Foto. EFE Foto. EFE

“Ayer la encontré en el sitio web de la FIFA, tenía una entrada, pero nos faltaba otra y también vimos que todavía hay para otros partidos”, dice Renato Hurtado, un farmacéutico de 33 años aficionado del Atlético Mineiro, que mostraba orgulloso su entrada junto con su amigo João Tavarez, un servidor público de 33 años seguidor del Corinthians, con quien asistirá a su primer juego en un mundial.

“Un amigo leyó en el internet que había boletos y me llamó”, agrega antes de haber caminado una cuadra que los separaba del coliseo que ya abría sus puertas.

Para Catarina Lima, una estudiante de 20 años, fue más difícil: “Intentamos todos los días durante la semana pasada, hasta que lo conseguimos el sábado”. Ella consiguió los cuatro boletos para ir por primera vez junto con su madre, su hermano y la novia de este al Mané Garrincha.

Pero a las afueras del centro también había personas dispuestas a vender sus boletos como Diego Constante, un constructor ecuatoriano de 36 años que viajó desde Toronto y que vería el partido con su padre y un hermano, que tuvieron problemas para viajar y lo dejaron con dos boletos en la mano.

Su amigo José Camacho, un analista en negocios de 40 años que viajó desde Nueva Jersey para reunirse con él, lo ayuda con el portugués que aprendió de una novia paulista que tuvo, pero han pasado más de dos horas, y solo han tenido conversaciones preliminares o consultas de personas que solo quieren un boleto. “Creo que terminaremos invitando a unas garotas”, bromea José.

La disponibilidad de boletos tampoco ayudó a Edivaldo, quien trabajó en la construcción del estadio y por eso recibió un boleto para el duelo de ayer.

“No me interesa el Mundial”, dice, mientras ofrecía su entrada a 150 reales (casi US$67).

Sus compañeros Tadeo y Alan, también obreros del recinto, lograron vender sus entradas.

“Nosotros preferimos verlo en una pantalla gigante. La gente está preocupada más por la salud, educación y seguridad”, dice Tadeo, quien lleva una camiseta de la selección brasileña y no duda en mostrar su descontento, que muchos comparten en Brasilia, por los que consideran gastos excesivos para la organización del torneo.

Pablo Cavada, enviado de Publinews Internacional

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