Un Maracaná que se cubrió de albiceleste

Rio de Janeiro se convirtió en la cancha de local en la que Argentina se enfrentó a Bosnia-Herzegovina en su tan esperado debut en Brasil 2014.

Por Publinews

Foto: Andrés Valenzuela Foto: Andrés Valenzuela

Algunos estadios en el mundo tienen una conexión entre su historia futbolera y su gente.

El Maracaná es uno de esos que, con solo verlo, cuenta muchas historias y en el que tuve la oportunidad de estar para el debut de Argentina en la Copa.

Desde el día anterior, en las calles cercanas a Copacabana, una de las playas más famosas del mundo, se dieron cita aficionados argentinos para cantar y apoyar a su selección.

La policía local tenía rodeado al grupo que superaba las tres mil personas.

Banderas y muchos cánticos en medio de aficionados ingleses y colombianos que disfrutaban en los bares de la localidad se hacían sentir.

Pero fue más fuerte que ocho horas antes del partido los medios de transporte como el metro, el tren y los buses se volvieron un pedazo de Buenos Aires las calles de Rio.

A cada instante la cantidad de quienes estaban vestidos de celeste y blanco aumentaban y entre el ambiente de hermandad las horas se consumieron en las cercanías del Maracaná y luego en sus gradas en la que fueron la mayoría.

El juego contra Bosnia no fue tan vistoso, pero las porras hacia Messi no pararon.

La fiesta de la victoria volvió a Copacabana en donde las horas pasaron, pero los aplausos, los gritos y las banderas que se agitaban no tuvieron descanso.

Si hago la cuenta, escuché durante los cánticos durante 12 horas continuas en las que, por suerte, no se registraron incidentes.

Ahora la fiesta se trasladará a Belo Horizonte, a donde viajarán aproximadamente 50 mil aficionados desde Rio durante seis horas en autobus.

De las cosas que más me llamaron la atención fue que al hablar los aficionados sobre cuánto tiempo estarán en Brasil me responderon que muchos regresarán a Argentina para seguir con sus labores pero que regresarán para las siguientes fases y otros más valientes respondieron que vendrán para la final.

La actitud ganadora es de los aficionados que esperan que su equipo de estrellas respondan en la cancha en los juegos que le quedan en el calendario.

Apoyar sin la violencia de por medio, es un ejemplo que es esencial que se siga aquí, en Guatemala y en cualquier lugar del mundo.

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Andrés Valenzuela, especial para Publinews desde Brasil

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