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Cada 30 de mayo, Guatemala se viste de historia para conmemorar el Día Nacional del Popol Wuj. Este texto no es solo un libro; es el corazón palpitante de la cosmovisión maya k’iche’, un compendio de mitos, genealogías y enseñanzas que ha sobrevivido siglos de historia.
La importancia de esta obra es tal que, en 1972, bajo el gobierno de Carlos Arana Osorio, fue declarado oficialmente “Libro Nacional de Guatemala”. Décadas más tarde, en 2012, el Congreso de la República reafirmó su valor al declararlo Patrimonio Cultural Tangible de la Nación mediante el Decreto 32-2012.
¿Pero cuál es su historia real? El manuscrito original, escrito entre 1550 y 1558 en idioma k’iche’ con caracteres latinos, fue celosamente guardado por la nobleza maya para evitar su destrucción tras la conquista. No fue sino hasta principios del siglo XVIII (entre 1701 y 1703) que el fraile dominico Francisco Ximénez, en Chichicastenango, logró acceder a él. Ximénez realizó una valiosa copia con traducción al español en columnas paralelas, preservando el contenido que hoy conocemos, pues el original se perdió.
Tras permanecer en el olvido por más de un siglo, el manuscrito de Ximénez fue redescubierto en 1854 y trasladado a Europa, encontrando finalmente su resguardo actual en la Biblioteca Newberry de Chicago. Hoy, llamarlo “Libro del Tiempo” o “Libro del Consejo” es reconocer una pieza fundamental de la literatura universal que nos sigue enseñando sobre nuestras raíces.
Datos curiosos sobre el Popol Wuj
- ¿Cuántas páginas tiene? El manuscrito de Fray Francisco Ximénez, que se conserva en Chicago, cuenta con aproximadamente 110 folios (220 páginas), escritos de forma bilingüe.
- Similitudes con la Biblia: Al igual que el Génesis, el Popol Wuj narra el origen del mundo y la creación del ser humano. Existe un paralelismo interesante con el mito del diluvio y la idea de que los primeros intentos de creación del hombre fallaron antes de lograr la versión final hecha de maíz.
- Estructura: No es una narrativa lineal simple. Se divide principalmente en partes que explican la cosmogonía (creación del universo), las aventuras de los héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué en el inframundo (Xibalbá) y, finalmente, la historia de las migraciones y linajes de los pueblos k’iche’.
- Protagonistas divinos: Los héroes gemelos son figuras centrales. Su victoria sobre los señores de la muerte en Xibalbá simboliza el triunfo de la vida sobre la oscuridad, un concepto fundamental en la religión maya.
