Lee: Reto viral termina en tragedia: fallece streamer y señalan a influencer
La trama se centra en Millie (Sydney Sweeney), una joven que llega a trabajar al servicio de una familia rica, sin imaginar que la casa esconde un ambiente opresivo. Desde su llegada, queda claro que no se trata de un hogar común: las relaciones están atravesadas por el poder, la vigilancia constante y una incomodidad que se filtra en cada rutina diaria. El lujo, lejos de ofrecer seguridad, se convierte en un espacio asfixiante y amenazante.
Gran parte de esa tensión proviene de Nina, el personaje de Amanda Seyfried, quien domina la historia con una personalidad volátil y extrema. Su interpretación construye una figura perturbadora, capaz de alterar el ritmo de cada escena y llevar la narrativa a un terreno impredecible. En esa intensidad desmedida “que oscila entre lo inquietante y lo absurdo” la película encuentra su mayor fuerza.
En definitiva, La Empleada se disfruta más cuando se asume su tono desbordado, casi caricaturesco, que roza lo ridículo y, en varios momentos, resulta sorprendentemente divertida, datos de La Estatuilla.
