El Puskás Aréna de Budapest ha sido testigo de una final que quedará grabada en los libros de historia. Tras un empate 1-1 que se mantuvo inalterable durante los 120 minutos, el Paris Saint-Germain ha logrado imponerse en una tensa definición desde los once pasos.
El encuentro, planteado bajo un duelo táctico de alto nivel por Luis Enrique y Mikel Arteta, mostró a un Arsenal combativo que se adelantó temprano con un tanto de Kai Havertz. Sin embargo, la templanza del campeón defensor salió a relucir en la segunda mitad cuando Ousmane Dembélé igualó el marcador desde el punto de penalti, forzando un desenlace dramático.
En la tanda decisiva, la experiencia y la fortaleza mental de la plantilla parisina terminaron por inclinar la balanza. Con esta victoria, el PSG no solo revalida su corona continental, sino que reafirma su hegemonía en el fútbol europeo actual, dejando a los “Gunners” con la miel en los labios tras una campaña histórica en la Premier League. La noche en Budapest se tiñe de azul y rojo, celebrando un bicampeonato que consolida el proyecto deportivo de la institución francesa.
