La noche del martes 10 de febrero de 2026 quedará marcada como una fecha de frustración para el fútbol guatemalteco. La selección Sub-17, que buscaba una clasificación histórica al Mundial de Qatar 2026, vio desvanecerse sus aspiraciones al caer 1-2 frente a su similar de Haití.
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Sin embargo, más allá de los goles de Sonson Jean-Baptiste, el protagonismo recayó en la figura del árbitro dominicano José Corporán, cuyo desempeño ha sido severamente cuestionado por la afición y la prensa especializada.
El encuentro, disputado en un abarrotado Estadio Cementos Progreso, inició con una intensidad que el colegiado no logró gestionar de forma equilibrada. Aunque Patrick Arana logró empatar momentáneamente al minuto 11, el juego físico y agresivo propuesto por el conjunto caribeño fue permitido por Corporán sin mayores amonestaciones en tramos cruciales. Esta permisividad interrumpió la fluidez del juego guatemalteco, castigando la propuesta técnica de los locales.
A pesar de los 10 minutos de reposición y un remate al poste de Ángel García en el último suspiro, el destino estaba sellado. Guatemala, que llegaba con paso perfecto tras golear a Granada y vencer a Antigua y Barbuda, no pudo rescatar el empate que necesitaba para clasificar, dejando un sabor amargo por las decisiones arbitrales que, a criterio de muchos, condicionaron el ritmo del partido.
