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En una reciente y reveladora entrevista para Canal 3 Multivisión, el futbolista guatemalteco Carlos Anselmo Mejía, conocido cariñosamente como “Cuilapa”, compartió detalles poco conocidos sobre sus inicios en el balompié. Lejos de los reflectores y los estadios llenos, Mejía recordó que su primer sueldo fue de apenas 800 quetzales, una cifra que lo obligó a tomar decisiones determinantes para su futuro profesional.
El jugador relató que, para evitar los largos viajes desde Cuilapa y asegurar su asistencia a los entrenamientos, alquiló un cuarto en Jocotales, zona 6, bajo una condición peculiar: ayudar en una panadería local. “Si entrenaba en la mañana, tenía que ayudar a vender pan por las tardes”, comentó. Para él, esta labor no representó un sacrificio pesado; recordó que, durante sus vacaciones, solía trabajar en el campo cortando café y cargando bultos, por lo que el esfuerzo físico y la disciplina ya eran parte esencial de su vida.
Su llegada a Comunicaciones FC tampoco fue sencilla. Mejía tuvo que terminar sus estudios de perito contador para poder hacer realidad su sueño de ser jugador profesional. Para incorporarse al club, superó una prueba de talento entre más de 500 jóvenes, logrando ser uno de los dos seleccionados para las categorías especiales. En este proceso destacó el papel de Jairo Arreola, quien lo impulsó a probarse tras verlo jugar en torneos locales.
A pesar de las dificultades iniciales —como los cheques sin fondos que recibía en la tercera división de Fraijanes—, Mejía perseveró hasta alcanzar su momento cumbre: aquel inolvidable gol contra Jamaica en la Copa Oro, una anotación que consolidó su lugar en el corazón de la afición guatemalteca.
