De acuerdo con un estudio que se presentó en el Congreso Europeo sobre obesidad, el más importante realizado mundialmente acerca de ese tema, se concluyó que Power Plate podría convertirse en una herramienta fundamental en la lucha contra esta enfermedad.

Según una publicación de la revista "Women's health", la falta de autoestima y motivación para bajar de peso son algunos de los problemas que llevan a la obesidad. Las excusas más comunes de las personas con sobrepeso para no realizar actividades físicas están ligadas a la pereza, falta de tiempo y, sobre todo, a no sentirse bien ni aceptar cómo luce su cuerpo para ir a un gimnasio.

Una solución real en tiempo, esfuerzo y resultados a corto plazo, fue presentada por científicos de la Universidad de Antwerp (Bélgica) en el marco del XVII Congreso Europeo sobre Obesidad. El estudio demuestra que las máquinas Power Plate ayudan a perder peso y reducir la grasa visceral en personas con problemas de obesidad.

Los investigadores estudiaron durante un año diferentes métodos de pérdida de peso en 61 personas con problemas de sobrepeso y obesidad, en su mayoría mujeres. Los 61 voluntarios fueron divididos aleatoriamente en cuatro grupos.

El primer grupo recibió una dieta baja en calorías. Al segundo grupo se le asignó una dieta y un programa de acondicionamiento físico (cardiovasculares y pesas durante una hora, dos veces por semana). El tercer grupo recibió una dieta y una rutina de ejercicios con Power Plate (de 11,9 minutos por sesión en los tres primeros meses y 14,2 minutos en el segundo trimestre). El cuarto fue el grupo de control que mantuvo su rutina y estilo de vida cotidiano.

Además de la dieta y la rutina de ejercicios, la investigación realizó un seguimiento a los voluntarios durante un periodo de seis meses con intervención, seis meses sin intervención y una tomografía computarizada de la grasa abdominal cada tres meses.

Los resultados mostraron que las personas que se ejercitaron con Power Plate y siguieron una dieta de calorías controladas durante seis meses, redujeron su nivel de grasa en un 57% más que los que hicieron ejercicio tradicional. Es decir, no sólo perdieron más peso y redujeron sus niveles de tejido adiposo visceral, sino que mantuvieron la pérdida de peso durante los siguientes seis meses sin realizar ningún tipo de actividad física.