En el mundo real el dinero no puede comprar el amor, pero en las redes sociales se pueden comprar "me gusta" en Facebook y seguidores en Twitter. Las celebridades y empresas privadas utilizan el dinero para hacer crecer su presencia en redes sociales y ahora los líderes y gobiernos del mundo están aprovechando bots automatizados en la tuitósfera para ganar los corazones y las mentes de su electorado.

"Varios gobiernos, entre ellos los de Estados Unidos y el Reino Unido, tienen organismos encargados de la manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación social", dijo a Metro Philip N. Howard, profesor de comunicaciones en la Universidad de Washington y creador de la página web PoliticalBots.org. "Cuentas falsas se han reportado en las redes sociales rusas turcas y chinas. Por lo general, estos gobiernos los utilizan para manipular la opinión pública en el extranjero, pero a veces los bots se utilizan también en el "hogar", cuando hay temas sensibles que deben ser vigilados".

En Rusia, se ha reportado que hay miles de cuentas falsas en Twitter, Facebook y la red social rusa VKontakte, dedicadas a poner en duda los líderes occidentales y ucranianos. Muchos de los tuits y los memes pro-Kremlin proceden del Centro de investigación de Internet, un edificio de oficinas indeterminado en la calle Savushkina de San Petesburgo, donde un supuesto grupo de trolls profesionales trabajan en turnos.

"Trabajé para el centro de investigación de Internet en San Petersburgo con sueldo de 45 mil rublos (862 dólares) al mes alabando el presidente ruso y haciendo lavado de cerebro a los ciudadanos", reveló a Metro un extrabajador de la llamada "Fábrica de Trolls" que se autodenomina Marat. "Fui allí por interés, aventura y dinero. De 9am a 9pm me enviaaban los enlaces a varios artículos de noticias. Mi trabajo consistía en publicar 135 comentarios por turno utilizando al menos 200 caracteres para cada uno. Me alegro de que mi experiencia no afectará mi vida y no voy a tener una experiencia así en el futuro ".

Mientras tanto, en México los trolls llamados "peñabots" gestionan hashtags para apuntalar el apoyo al acosado presidente Enrique Peña Nieto. Metro se puso en contacto con dos de estos "peñabots", pero declinaron a ofrecer una entrevista debido a temores de seguridad.

"Estos bots pro-Peña Nieto contrarrestan a los activistas anti-presidente poblando sus hashtag de protesta con mensajes de spam", explicó a Metro Alberto Escorcia, experto mexicano en medios sociales e investigador sobre "peñabots". "Cuando hay más mensajes de cuentas falsas que de la gente real, el tema de tendencia con el tiempo se diluye y desaparece."

México y Rusia no son casos aislados de trolls del gobierno manipulando tendencias en las redes sociales. Informes indican que las autoridades de China han contratado bloggers para publicar comentarios condenando el movimiento de independencia del Tíbet. Y desde 2011, el Ejército de Estados Unidos ha estado trabajando en un software que permite a los funcionarios en secreto manipular en secreto las redes sociales mediante el uso de cuentas falsas y difundiendo propaganda pro-estadounidense.

"La compra y venta de robots se ha convertido en un mercado muy rentable", dijo a Metro Andrea Stroppa, un investigador de seguridad italiano que analiza sitios fraudulentos. "Su valor estimado, tan solo en Twitter, es de entre 40 y 360 millones de dólares."

Y este mercado seguirá creciendo a medida que los individuos "pueden hacer mucho dinero con la venta de influenciadores en redes sociales (seguidores falsos, retweets, postes, etc.), ya que hay muchos compradores que quieren lograr impacto social rápido", añadió Jason Ding , científico investigador de la firma estadounidense de seguridad en línea Barracuda Labs.

Sin embargo, los expertos dicen que los individuos falsos usados como bots no generan un impacto significativo en los medios sociales.

"Los Trolls realmente no ayudan a dar valor auténtico. Ellos podrían ser suspendidos y se eliminarán los tweets, y estos bots no son personas reales y nunca pueden llegar a ser verdaderos seguidores. Sin embargo, no todo el mundo sabe sobre estas consecuencias, y mucha gente sigue siendo engañada para comprarlos", agregó Ding.