Betsy Davis, una niña de 7 años, es aficionada a la tecnología y necesita poco más de 10 minutos para hackear una red inalámbrica.

La empresa de seguridad, denominada "Hide My Ass, la puso frente al reto de intentar hackear una red WiFi en un experimento "ético" controlado.

Betsy lo logró en solo 10 minutos y 54 segundos tras buscar en Google y mirar un tutorial por Internet que explicaba cómo hacerlo.

Los puntos de acceso público a Internet, conocidos en inglés como "hotspots", son las redes que hay en bares, restaurantes, edificios públicos o incluso en zonas abiertas de las ciudades, como los parques.

Los hackers pueden acceder a los datos que se introducen a través de esas redes cuando los usuarios entran en su perfil de una red social, por ejemplo, o cuando se comunican con su banco.

"Los resultados del experimento son preocupantes, pero no del todo sorprendentes", afirmó el hackeador profesional Marcus Dempsey, que trabaja analizando la seguridad en las redes de las empresas.

"Sé lo fácil que es para cualquier persona entrar en el dispositivo de un extraño y, en un momento en el que los niños suelen saber más de tecnología que los adultos, hackear puede ser literalmente un juego de niños", añadió Dempsey.