Las vitaminas son nutrientes vitales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, porque, entre otras cosas, mantienen la salud de las células, permiten que el sistema inmunológico trabaje bien y participen en la síntesis de proteínas, lípidos y carbohidratos.

El problema es que en forma natural no las generamos, pero sí las obtenemos al alimentarnos.

La suma de factores como esmog, tabaco, alcohol, estrés propio de nuestra vida multifunción y mala alimentación trae una consecuencia directa, que es no asimilar o derechamente perder los nutrientes o vitaminas que consumimos, dejándonos desprotegidos para los cambios de temperatura.

“Los fumadores deben aumentar el consumo de vitamina c, ya que se ha visto una asociación entre fumadores y tener bajos niveles de este nutriente”, explica Catalina Silva, nutricionista.

Más que puedes consumir

• Frutos secos. Fortalecen el sistema inmunológico, y además aportan Omega 3, vitaminas, minerales y proteínas. “Pacientes con sobrepeso deben medir las porciones, y lo ideal es siempre consumirlos de manera natural”, dice la doctora Silva.

• Ajo. Conocido por su potente fomentación de la inmunidad, se ha descrito como una de los sustancias naturales con mayor poder antimicriobiano (antibacterianos, antivirales, antihongos, antiparasitario). Idealmente se debe consumir crudo para mantener sus propiedades, ya que al cocerlo se pueden perder hasta 90% de los beneficios descritos.

• Propóleo. Las abejas recubren las paredes de sus colmenas con propóleo para protegerlas, y así evitar infecciones bacterianas. Este mismo efecto se ha estudiado en humanos, y además, se ha descrito un buen efecto antiviral, muy buen estimulador del sistema inmune, efecto anti-inflamatorio e incluso leve efecto analgésico.

• Jengibre. Al igual que el ajo, el jengibre es considerado un superalimento por sus múltiples propiedades. Además de ser un potente antiinflamatorio y antibacteriano, tiene un rol importante en el tratamiento de las tos y como expectorante. No solo ayuda a prevenir las clásicas enfermedades de invierno, sino que además ayuda a combatirlas (menor duración, menor severidad).

Los beneficios de las vitaminas:

Vitamina C
Tiene múltiples utilidades. Por ejemplo, previene infecciones y sintetiza colágeno (ayudándonos con las arrugas). Además, ayuda a aliviar los síntomas del resfriado y acorta su duración.  

Dónde:  En prácticamente todas las frutas y verduras, especialmente en los cítricos y kiwis, mango y frutillas. Se recomienda consumirla a diario.

Vitamina B1
Ayuda al organismo a utilizar la energía que necesita para enfrentar el frío y los trastornos producidos por este, como las heridas en los labios o el resecamiento de la piel. Si tienes poca, puedes sufrir trastornos en el sistema nervioso y falta de ánimo.

Dónde: En los cereales enteros. Es liposoluble (solubles en grasa), por lo que el organismo puede retenerla por más tiempo que la vitamina C.

Vitamina B2
Al igual que la B1, también ayuda al organismo a utilizar la energía, pero cuando falta B2 se afectan directamente los labios

Dónde: En lácteos y carnes. Es liposoluble (solubles en grasa), por lo que el organismo puede retenerla por más tiempo que la vitamina C.

Vitamina E
Poderoso antioxidante, ayuda a preservar los tejidos.

Dónde: Está en vegetales, huevos, hígado y leche.

Vitamina A
Se relaciona con el crecimiento, la formación de tejido óseo y con la vista, ya que genera los pigmentos necesarios para el funcionamiento de la retina, especialmente ante luz tenue. Su falta se asocia incluso con ceguera precoz.

Dónde: Huevos, leche, carnes, acelgas, zapallos, zanahorias, tomates, mango y damascos.

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