El pavo es una de esas comidas que, aunque no elaboramos cotidianamente, suelen estar llenas de buenas asociaciones y recuerdos, pues por lo general, es en días de fiesta cuando nos animamos a preparar una de esas suculentas aves.

Y al ser celebración, de seguro el vino le hará compañía, así que es muy importante escoger la pareja adecuada para que plato y copa se apoyen y la experiencia sea aun más placentera. Para los novatos del vino hay buenas noticias, el pavo es como un gran actor pues siempre intenta hacer quedar bien a su contraparte, aunque es bueno tomar en cuenta algunas sugerencias para pasar de una combinación aceptable a una inolvidable.

Si el pavo está preparado al estilo norteamericano, con un relleno dulzón y cranberry sauce, un vino tinto joven y afrutado, con algo de especias dulces es un buen complemento, por ejemplo, un shiraz, un merlot o mejor aún, un blend que los incluya a ambos.

Si tus invitados son de los que prefieren vinos blancos, están de suerte pues aunque eso de que carnes blancas con vinos blancos no está escrito en piedra, en el caso del pavo hay deliciosas alternativas bajas en acidez y de delicado dulzor y aroma a frutos y flores, como el riesling o el gewurztraminer alemanes, que hacen gran compañía. Un rico viognier chileno también es recomendable.

Otra buena noticia con el pavo, es una excelente ocasión para tomar rosé, de preferencia uno que no sea demasiado dulce como un malbec o un shiraz. También se aplaudirá al que ofrezca espumosos, por ejemplo un prosecco brut o, ya que estamos de fiesta, una copa de champagne.