Es posible que muchos de ustedes, usuarios de Whatsapp, hayan pensado en algún momento cambiar su aplicación de mensajería, ya sea por aburrimiento, por problemas con las actualizaciones o por probar nuevas experiencias.

Pese a muchos de estos intentos, la mayoría de ustedes regresa inevitablemente a la app del logotipo verde. También es posible que no tengan clara la razón por la cual han vuelto a utilizarla.

La respuesta a esta duda puede ser más sencilla de lo que parece y se encuentra en teoría que explica a la perfección el porqué, aunque quieran, no podrán escapar de WhatsApp.

La Ley de Metcalfe –una de las leyes informáticas más usadas en el sector tecnológico– dice que: “El valor de una red de comunicaciones aumenta proporcionalmente al cuadrado del número de usuarios del sistema (n2)”. 

Esta premisa aplicada a esta app quedaría más o menos así: "El valor de WhatsApp crece proporcionalmente al cuadrado del número de usuarios de la app".

Volviendo a la ecuación, "n" sería igual a 800 millones (tomando el cuenta el dato revelado por los desarroladores en abril de este año) el resultado aproximado del valor de la app sería 6.4 con exponente 17. Esta cifra es estratosférica y representaría el valor de las comunicaciones de la app.

En términos más sencillos, lo que quiere decir esta teoría es que entre más usuarios usen la aplicación, menos usarán otra opción, por lo que decidir por otra app no es viable si todos los usuarios usan WhatsApp.

En la galería de fotos les mostramos cinco casos que muestran que usar WhatsApp puede ser una mala idea. Para leer la información desde un "smartphone" o "tablet", seleccionen “ampliar galería” y después “mostrar texto”.