La historia de Smiley, un perro Golden Retriever, ha emocionado a usuarios de las redes sociales.

Aunque Smiley nació sin ojos, su capacidad de relacionarse con la gente lo ha llevado a trabajar con personas con capacidades especiales.

Joanne, una entrenadora profesional de animales, lo rescató cuando tenía dos años. Sorprendida por sus habilidades, decidió poner a prueba su relación con personas discapacitadas, con las que ha resultado entenderse a la perfección.

Stacey Morrison es una fotógrafa de Happy Tails Pet Photography que ha retratado la historia de Smiley y aseguró que "la sintonía entre Joanne y él es perfecta. Smiley es totalmente dócil al relacionarse con las personas", según una publicación en sus sitio web.

Smiley acude a diario a un centro para niños y adultos con distintas discapacidades donde aseguran que los pacientes se muestran felices cada vez que llega.