Los gráficos de los videojuegos son cada vez más realistas; así lo demuestra una serie del afamado título "Assassin’s Creed Unity" mezclado con modernos espectáculos de París.

El periodista Damien Hypolite ha yuxtapuesto capturas de pantalla del juego –que se basa en la Revolución francesa de la década de 1790– y escenas callejeras del París de hoy para mostrar cuáles son las diferencias entre los aspectos del pasado y el presente.

Entrevistamos a Damien Hypolite y esto es lo que nos comentó:

¿Qué te inspiró para comparar este videojuego con el París de hoy?

– La idea vino a mí porque estoy acostumbrado a hacer comparaciones de imágenes entre el antes y el después en mi trabajo. Desde el primer día que jugué “Assassin’s Creed Unity”, me decidí a probar y encontrar todos los lugares de París donde solía vivir. Me quedé muy impresionado por la calidad y el detalle de los gráficos del juego y la forma en que algunos lugares emblemáticos de la capital han cambiado desde la configuración del juego de finales del siglo XVIII. Hice las capturas de imágenes del juego, los imprimí en papel fotográfico, subí a mi bicicleta y visité todos los lugares que fueron representados en el videojuego. Después de haber tomado en mi smartphone las fotos del mundo de los videojuegos conociendo al real, hice algunas correcciones de color en Photoshop y los publiqué en línea. El resto fue hecho por Internet, donde la serie se hizo viral.

El ex candidato presidencial francés, Jean-Luc Mélenchon, criticó recientemente el juego diciendo que es una burla de la Revolución Francesa; afirmó que los creadores del juego "están insultándonos destruyendo lo que nos mantiene unidos como pueblo francés". ¿Cuáles son sus pensamientos sobre eso?

– Es una tontería, para ser honesto. Mélenchon ha basado su crítica en un cortometraje realizado por Rob Zombie, que el famoso músico y director de cine de terror ha definido como una versión reinventada de Assassin's Creed. Este no es el tipo de ambiente que se puede experimentar en el juego. El lado divertido de la historia es que el distribuidor del juego en Francia envió una copia del juego, junto con una consola, al político de izquierda para que tenga una idea de la verdadera naturaleza del juego.