Científicos israelíes  han descubierto que el cannabis puede ayudar a frenar el crecimiento de algunos tumores cancerígenos, según los resultados preliminares de una investigación que se realiza en el Instituto Tejnión de la ciudad de Haifa (norte).

Los investigadores del Tejnión decidieron estudiar si esta planta, en todas sus variantes,  puede ser también empleada como medio de lucha activa, informa este jueves el diario Haaretz.

Los resultados preliminares muestran buenas posibilidades de su efectividad con tumores cerebrales y el cáncer de mama, aunque los científicos continúan investigando con otros tipos.

La investigación, dirigida por el profesor Dedi Meiri de la Facultad de Biología, se centra en el citoesqueleto y los procesos de división celular, tanto en las células sanas como en las cancerígenas.

“En una investigación que hice en Toronto busqué todo tipo de materiales que afectan a la estructura de la célula” , dice el investigador, cuyo equipo ha conseguido que una células cancerígenas en el cerebro se autodestruyan con la ayuda de uno de los componentes activos de la planta.

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Se trata de un proceso que, conocido por el nombre de “apoptosis”, ya había sido investigado con éxito por científicos españoles y ahora Meiri trata de descifrar cómo se produce exactamente y por qué la célula cancerígena consigue eludirlo y reproducirse.

Su investigación preliminar concluye que el cannabis logra activar este mecanismo de autodestrucción.

“El cannabis logró por lo visto activarlo pero no sabemos cómo. Pero hemos logrado también un proceso igual con el cáncer de mama”,  apunta.

Aún así, el investigador opta por la prudencia y afirma que aún es temprano sacar conclusiones sobre los efectos del cannabis en este tipo de enfermedad, porque se trata de un campo, dice, que es relativamente nuevo y requiere aún de mucha investigación.