Seth Wahle sabe un truco que parece magia. Este hombre puede saber su nombre, teléfono, dirección, correo electrónico y hasta sus contraseñas con solo tocar su "smartphone".

Este estadounidense intervino su propio cuerpo para poder pertenecer al selecto grupo de seres humanos llamados "biohackers". Estas personas usan su cuerpo como si fuera una extensión más de programas computacionales, mediante la incrustación de chips en alguna parte de su organismo.

La historia, publicada por la cadena británica "BBC", relata que el aparato que Wahle se implantó es un RFID (identificación por radiofrecuencia), un pequeño chip que almacena un volumen reducido de información y puede comunicarla a otros dispositivos que se encuentren cerca.

El injerto fue colocado en el espacio entre el pulgar y el índice de este ingeniero de la empresa APA Wirless, creadora de estos chips. Tiempo después, Seth se encontraría con Rod Soto, un investigador y realizador del evento Hackmiami en Florida, Estados Unidos.

Soto lo invitó a la conferencia de seguridad informática, donde iniciaría un proyecto para crear un software especial capaz de robar (o agregar) información a un dispositivo con solo tocarlo: "Fue una sorpresa ver que funcionara también como lo hizo", confesó Wahle para la "BBC".

El programa funciona de la siguiente manera: el chip incrustado en Wahle actúa como una antena especial que se puede comunicar con teléfonos cercanos. Una vez que toma un móvil, el chip envía una solicitud para abrir un programa. Cuando se conecta, automáticamente se conecta el celular con un servidor remoto en el cual se puede ver toda la información de gadget, según los datos ofrecidos por el medio inglés.

La posibilidad de que este tipo de experimentación corporal se haga de forma masivas es baja, afirmó Soto, sin embargo, aclaró que: "La razón principal por la que hacemos esto es que los usuarios puedan evitar que algo así les ocurra", concluyó para la "BBC".