Decidiste empezar tu dieta y te ha ido de maravilla, tu plan de comer sano está funcionando y ya has visto resultados en tu cuerpo, pero llega el fin de semana y te tienta la idea de salir de fiesta y tomarte unos tragos.

¿Qué hacer en ese caso? Primero, quieres mantener tu plan de adelgazamiento porque ha sido efectivo y segundo sabes que el alcohol puede jugar en contra en este proceso y te da miedo sentir que tu esfuerzo ha sido en vano.

La buena noticia, es que estar a dieta no tiene por qué implicar que te prives de tomarte un trago de vez en cuando, lo importante es elegir aquellas bebidas alcohólicas que sean bajas en calorías y en azúcar.

Los tragos ideales para consumir cuando se está a dieta son: el vino tinto, vino blanco, los espumantes y la sidra. Al tener menor graduación alcohólica, estas bebidas tienen menos calorías y no impactarán mayormente en tu peso si las bebes con moderación.

Si te gustan los tragos un poco más fuertes, puedes tomar un vaso de vodka con alguna bebida dietética. A pesar ser considerado como un licor fuerte, el vodka tiene muchas menos calorías que el whisky o el ron.