La diabetes tipo 2 es una enfermedad que afecta la capacidad del organismo para metabolizar la glucosa y se caracteriza por la incapacidad del páncreas para satisfacer la demanda de insulina del organismo.

Se manifiesta cuando el cuerpo no produce suficiente insulina o las células no reconocen la insulina que produce, lo cual aumenta los niveles de azúcar en la sangre.

La prueba de hemoglobina A1C sirve para mantener los niveles normales de glucosa en la sangre y a reducir las probabilidades de padecer complicaciones del corazón, riñones y oculares relacionadas con la enfermedad. Además, proporciona una medida del control de la glucosa en la sangre de los últimos dos a tres meses.

Al hacer este diagnóstico, el especialista determinará si el plan de tratamiento está funcionando para el paciente o si hay que hacer cambios para mantener la enfermedad bajo control.