Por varios días, personas que visitaban el centro cultural de Araras, en Brasil, escucharon insistentes maullidos sin saber de dónde provenían.

Finalmente, se dieron cuenta que unos gatos bebés estaban atrapados bajo tierra. Se cree que los animales nacieron en el techo y cayeron por la tubería de drenaje.

Fue un grupo de activistas, que con la ayuda de una empresa de construcción, abrieron el agujero y pudieron acceder a una tubería en el que se encontraban los cuatro felinos de pocos días de nacidos, mojados, sucios y asustados.

Gracias a la ayuda de un grupo de amantes de los animales, que tras conocer la noticia donaron leche, medicinas y productos para mascotas, los gatitos se recuperan.