La clara de huevo está formada por agua y proteínas de alto valor biológico, mientras que la yema es rica en grasa saturada e insaturada, colesterol y otros componentes grasos. En la yema encontramos hierro, fósforo, zinc, sodio, además de vitaminas A y D.

Los huevos se clasifican según su color: blancos, amarillos o café. Esto depende de la raza de la gallina y no afecta el valor nutricional ni la calidad del huevo.

También se denominan según tres categorías:

Huevos de categoría A: Son huevos frescos que tienen una cáscara normal, intacta y completamente limpia. La yema es visible y mantiene su posición central cuando giramos el huevo. Éstos son los de mejor calidad.

Huevos de categoría B: Estos huevos son los que han sido refrigerados y conservados. Se permite la presencia de hasta un 25% de manchas en su cáscara y también son de buena calidad.

Huevos de categoría C: Son huevos que tampoco son frescos y que no se comercializan para el uso directo, sino como materia prima en la industria alimentaria.

Agencia

Foto:

Calidad de los huevos

Debemos consumir huevos frescos y de calidad, para poder conservarlos debemos tomar en cuénta lo siguiente:

La fecha de caducidad a la hora de comprarlos

Que no estén rotos y que no haya restos de heces o plumas.

Pinterest

Foto:

Conserva sus proteínas

Pueden estar refrigerados de 7 a 10 días y a pesar que las refrigeradoras traen una bandeja para colocar los huevos es recomendable dejarlos fuera de esa bandeja, ya que sufrirán menos cambios de temperatura.

Mucha gente acostumbra lavarlos antes de guardarlos por cuestiones de “higiene”. Es preferible no hacerlo, ya que esta acción elimina la capa que protege la entrada de bacterias.

Además es mejor guardarlos con la punta hacia abajo, ya que de este modo la yema queda en el centro, lejos de la bolsa de aire.

Agencia

Foto: