Uno de los propósitos de año nuevo que todo estudiante de colegio o universitario debe tener es no postergar las actividades importantes.

La procrastinación, también conocida como postergación, es la acción o el hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.
Es asumida de manera popular como una simple “pereza”, pero la verdad es que se trata de un trastorno que afecta a multitud de perfiles.

Le preguntamos a Dominic Voge, director asociado del Undergraduate Learning Program en Princeton University, por qué muchos de nosotros procrastinamos y qué podemos hacer al respecto.

Identifica el acto

“La procrastinación es, en muchas ocasiones, una estrategia de autoprotección”, explica. “Se trata de proteger nuestro propio concepto de ser capaces y de demostrar que somos inteligentes”.

Esta idea es común en estudiantes que cursan los últimos años de diversificado o los primeros en la universidad, que están experimentando un ambiente académico competitivo por primera vez. “Si esperamos hasta última hora para estudiar o hacer la tarea, podemos decir a nosotros mismos: ‘Si mi rendimiento es pobre, es porque no tuve el tiempo necesario o ideal,” explica Voge.

Metas divertidas

Parte de la razón por la que la procrastinación parece un problema que no se puede resolver, según Voge, es porque “se siente como una pared gigante”.

El experto sugiere hacer un listado de tus intereses y metas en el largo plazo para encontrar motivaciones. ¿Te gusta sentir la satisfacción de resolver un problema o escarbar una investigación? Concéntrate en los aspectos de las materias que te gustan en vez de enfocarte solo en las calificaciones, que no están enteramente en tu control. Cuando se tiene un objetivo de vida, se refleja en las calificaciones.

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