Las combinaciones con vino se han convertido durante los últimos años en bebidas de moda, ya sea para disfrutar en casa o en cócteles sociales. En este artículo te presentamos cuatro propuestas para que cambies un poco tu estilo de tomar vino.

Más que solo un vino caliente
Para hacer Glühwein pon a calentar vino tinto o blanco, si quieres, canela, clavo, cáscaras de limón y jengibre. No dejes hervir la mezcla y ve añadiéndole azúcar al gusto. En una noche fría no hay nada mejor para calentarse.

Un tinto para el almuerzo
Para preparar esta bebida solo tienes que servir vino en una copa con hielo, añadirle un poco de soda o limonada y, si quieres, una rodaja de limón o de naranja. Si no te gusta la cerveza, esta puede ser una buena alternativa para un almuerzo en una tarde de sol durante un fin de semana.

Preparar una sangría tiene su ciencia
En una jarra mezcla vino tinto, media copa de coñac o brandy, y trozos de naranja, limón, manzana y durazno. Por supuesto agrégale mucho hielo. No te preocupes si la primera vez no te queda muy bien, la técnica se va perfeccionando.

El famoso y sencillo calimocho
Al parecer esta bebida tiene origen en el puerto viejo de Algorta, en el País Vasco, y no es otra cosa que vino mezclado con alguna gaseosa, casi siempre con un refresco de cola y mucho hielo. Claro, para los puristas del vino puede resultar un pecado, pero la verdad es que, como el tinto de verano, es una buena alternativa a la cerveza.

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