A las afueras de la Ciudad Deportiva de Valdebebas en Madrid, dos seguidores del club esperaron por la salida de los jugadores que fueron a recoger sus autos para gritarles y recriminarles por el resultado negativo (1-2) que sufrieron contra el Barcelona.

Luego de que estos golpearon su vehículo, Jesé Rodríguez se detuvo y vio fijamente a las dos personas antes de seguir con su camino.

Ramos, quien fue el siguiente, bajó el vidrio y platicó durante algunos instantes con los inconformes antes a quienes les pidió calma y que no siguieran con los insultos a los miembros del club.

La derrota contra los azulgranas no les sentó bien a algunos de los aficionados al Madrid, club que ahora está a cuatro puntos del liderato a falta de diez fechas en el calendario de la Liga española.

* Con información de agencias