El Gobierno de Grecia anunció este miércoles la suspensión de los partidos de primera división de este fin de semana, mientras decide las medidas que tomará después de los incidentes sucedidos el 22 de febrero en el duelo entre el Panathinaikos y Olympiakos. 

"En estas condiciones es impensable continuar las competiciones", declaró el ministro adjunto de Deportes Stavros Kontonis, quien precisó que la suspensión de los partidos de la Superleague (primera división) será reconsiderada el próximo miércoles.

"El gobierno ha decidido luchar contra la violencia en los estadios", añadió Kontonis, después de haber informado a los responsables de la federación de fútbol, de las ligas profesionales y del sindicato de jugadores.

La intención del gobierno es reforzar la legislación, ya estricta, en lo que respecta a la compra de entradas por internet, las cámaras de seguridad y el control de los clubes sobre sus aficionados. El campeonato ya ha sido suspendido en dos ocasiones esta temporada.

La primera fue en septiembre, después de la muerte de un aficionado en la isla de Creta durante un partido de tercera división. En noviembre también se suspendió luego de una agresión a un árbitro que tuvo que ser hospitalizado.

Pero la violencia continuó el martes, en una reunión de presidentes de clubes griegos que tuvo que interrumpirse después de un altercado entre los máximos mandatarios del Olympiakos, Vangelis Marinakis, y del Panathinaikos, Giannis Alafouzos.