El técnico del Chelsea, José Mourinho, se caracteriza por su particular forma de ser. El portugués es sarcástico, peleonero y engreído. Claro, sus triunfos y copas lo respaldan. Pero así y todo, es una de las personalidades más odiadas en el planeta fútbol.

Pero Mourinho demostró que su mala fama podría ser una estrategia más del luso. En un video, se puede ver cómo el técnico de los Blues, previo al inicio de un partido de Champions League, saluda y comparte con los 22 niños que acompañan a los futbolistas en la entrada a la cancha. Sin duda, un gesto que demuestra que "The Special One" no es tan antipático como se presenta en conferencias de prensa y al borde del campo de juego.