Juan Estuardo Maegli se llenó de orgullo al ver cómo su hijo logró lo que él siempre soñó en unos Juegos Panamericanos. Apenas minutos después de haber cruzado la meta de la última regata en el Lago de Ontario, Juan Ignacio celebró junto con su entrenador Diego Romero y sus compañeros de equipo la presea dorada que obtuvo en Toronto 2015, pero no tardó mucho en preguntarle a estos: "¿Donde está mi papá?", "¿No has visto a mi papá?".

Cuando le explicaron en dónde estaba Juan Estuardo, quien desde un bote observó la acción de la competencia de cierre, "Juani" fue pronto a reunirse con él y, cubierto con la bandera de Guatemala, se fundió en un fuerte abrazo.

Fue un momento muy emotivo dentro del agua para el velerista, quien sumó su cuarta presea en las justas luego de las que consiguió en Santo Domingo 2003 (bronce en Hobie Cat 16 junto con Andrés Lóoez, Rio 2007 (oro en Hobie Cat 16 junto con Cristina Guirola) y Guadalajara 2011 (bronce en Láser) e igualó a Pedro Yang como el atleta nacional con mayor cantidad.

Para "don Chicho", quien inició a su hijo en la práctica de esta disciplina, lo fue aún más al haber recordado que fue en Canadá cuando decidió hacerse acompañar por él, cuando apenas tenía 11 años, como su tripulante en el Hobie Cat 16, en la edición de Winnipeg 1999.

"Sin duda él tiene ya unas condiciones superiores a las que yo alcancé y me siento muy orgulloso de verlo tener este nivel contra competidores que son parte de la élite mundial", expresa Juan Estuardo.

El niño que alguna vez fue su compañero es ahora el campeón panamericano y, apenas unos días después de haber terminado cuarto en el Mundial de Láser, se convirtió el competidor que él alguna vez quiso ser.