Rencor interiorizado
A Dunga, capitán de los brasileños cuando fueron campeones del mundo en EEUU-1994 y subcampeones en Francia-1998, no le gustaron las lágrimas de Thiago Silva durante la tanda de penales ante Chile en los octavos de final del Mundial. Un líder no debe derrumbarse.

Y desde su llegada, Dunga confió el brazalete de la Canarinha a Neymar.

"En estos partidos que vienen, Thiago debe demostrar que superó la Copa del Mundo", señaló el seleccionador en rueda de prensa. "Creemos en él, en sus cualidades técnicas y tácticas. Somos pasionales, somos latinos, pero debemos mantener un equilibrio, saber controlar nuestras emociones, tanto en los buenos como en los malos momentos", apuntó.

Decidió mantener a David Luiz en el eje central, pese a ser protagonista en el 7-1 de semifinales ante Alemania (Thiago Silva estaba sancionado), y asociarlo a Miranda, uno de los hombres clave en el Atlético Madrid campeón de Liga española y subcampeón de Europa en 2014.

Thiago Silva interiorizó esta decepción y lo usó como trampolín para impulsar su carrera en este 2015 con el PSG, de nuevo monstruoso en defensa, incluso se permitió el lujo de marcar el gol de la clasificación ante el Chelsea en la vuelta de los octavos de final de Liga de Campeones. 

El central brasileño Thiago Silva jugará el Clásico del futbol mundial ante Francia el jueves en París, su ciudad de adopción, en el que será su primer partido como titular en la selección auriverde tras un Mundial trágico para el capitán.

"O Monstro" deberá aprovechar la baja de su compañero en París, David Luiz, para recuperar una plaza en el once inicial, al lado del defensa del Atlético Madrid, Miranda. La primera vez que será titular, tras seis partidos de la 'era Dunga', en donde únicamente jugó una vez sustituyendo al propio Miranda por lesión, en Austria (2-1 en noviembre).

En raras ocasiones un jugador vive un desplome así dentro de un equipo nacional, sin motivo de edad o lesión. El capitán de la Seleçao, uno de los mejores centrales del mundo, se convirtió en uno de los símbolos del fracaso en la Copa del Mundo.