La pelea estelar de Wrestlemania XXXI tuvo un desenlace inesperado. Ni el ahora exmonarca de los Pesos Pesados de la WWE, Brock Lesnar, ni Roman Reigns se llevaron el título a casa. 

Seth Rollins aprovechó el momento, cuando los dos gladiadores se encontraban golpeados y fatigados para aparecer con el maletín de Dinero en el Banco y hacer válida su oportunidad titular. 

Lo que era un mano a mano se convirtió en una triple amenaza. Entonces Rollins espero el momento adecuado para pisar la cara de Reigns, cubrirlo y coronarse como nuevo campeón. 

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