El abrazo de su hijo Sebastián desató el llanto del uruguayo William Coito Olivera, después de haber escuchado el pitido final del juego que le dio el título más importante en su carrera en Guatemala, el pentacampeonato con Comunicaciones.
Que si el rival era difícil, que si era un juego complicado o que si los contragolpes los pusieron en aprietos, todo eso pasó a la historia, y Willy coronó con gritos y abrazos el sueño que tuvo desde que tomó las riendas de los cremas en este torneo: sumar el quinto título consecutivo del club en su primera experiencia como entrenador de un equipo de Liga Mayor.

¿Cómo vives este momento?
Con una felicidad inmensa que no puedo describir, pasé mucho tiempo al lado de Iván (Sopegno) en las categorías de la Sub-20, Sub-17, desde la Tercera y Segunda División y ahora haber conseguido este título es algo grandioso.

¿Qué fue lo más difícil de llegar hasta la final?
Los partidos que ganábamos pero que no jugábamos bien. Soy muy exigente y nos costó contra Xela, Halcones y Malacateco.

¿A quién le dedicas el triunfo?
A Dios, a mi familia, a mi esposa, a la afición que siempre nos apoyó.

¿Soñaste con esto?
La verdad me pasaba de todo por la cabeza, pero tenía la confianza en que íbamos a lograr nuestro objetivo.

¿Costó más de la cuenta ganar el partido de vuelta contra Municipal?
No. Teníamos todo controlado, aunque sabíamos que ellos podían complicarnos en alguna jugada a balón parado y pecamos de no poder terminar el partido en jugadas claves.

¿Agustín Herrera fue clave?
La clave del éxito fue el trabajo de todo el equipo, el cuerpo técnico, jugadores, preparador físico y utileros. Teníamos confianza en “Tin”, sabíamos que era un gran jugador y lograría marcar la diferencia.

¿Qué le dice a la afición?
Que no deje de confiar en este equipo porque vendrán más títulos. Esta será una blanca Navidad y el título es un regalo que todos los que conformamos esta institución les entregamos.