La vida de un soldado puede ser tormentosa y difícil, pero algunos tienen una historia realmente inspiradora.

Semesa Rokoduguni abandonó su casa en un poblado cercano a la capital de Fiji cuando tenía 19 años de edad. Se enlistó a las fuerzas armadas británicas, al poco tiempo fue enviado a Afganistán y ha visto la morir a sus compañeros de batallón; pero ahora, ha recibido la oportunidad de representar al seleccionado inglés de rugby.

El primer acercamiento al rugby de este soldado fue en 2008, cuando formó parte del equipo del ejército británico. Cuatro años después fue descubierto por Gary Gold, entrenador en jefe del club Bath de la Premiership inglesa. Dos buenas temporadas y el trabajo constante ahora le dan la posibilidad de debutar en el XV de la Rosa este mismo sábado ante Nueva Zelanda.

Según cuenta en una entrevista a la BBC, regresó del conflicto armado "con una visión diferente de la vida, pensaba en hacer el mejor uso de todas las posibilidades que iba a tener". Aunque dice que todo el tiempo le preguntan sobre la guerra, el comenta que en el campo de rugby se puede equivocar y volver a intentarlo. "Pero en Afganistán no puede permitirse el lujo de cometer errores, porque un error puede significar que alguien pierde su vida", dijo el ahora rugbista.

A sus 27 años edad, Rokoduguni asevera que "será un gran honor servir a Inglaterra en rugby" y espera que la gente vea lo que los soldados extranjeros están haciendo por ese país: "Poniendo sus vidas en la línea de fuego".