En presencia de varias estrellas del fútbol, entre ellas excampeones mundiales como el alemán Lothar Matthaus y el italiano Gianluca Zambrotta, las autoridades rusas desvelaron un reloj electrónico gigante cerca del Kremlin, donde se mostrarán los días restantes para el torneo.

"Los preparativos en las once ciudades anfitriones van a buen ritmo. Todo estará terminado para acoger con buenas condiciones a los 32 mejores equipos del planeta", declaró el presidente ruso, Vladimir Putin, en una intervención difundida en una pantalla gigante instalada en la Plaza Roja.

"Animar al mayor número posible de gente a hacer deporte, ese es el principal objetivo de este tipo de eventos", añadió desde Sochi, donde participa en un foro económico.

El número dos del gobierno ruso, Igor Chuvalov, el ministro de Deportes Vitaly Mutko y el alcalde de Moscú Sergei Sobianin participaron en la ceremonia.

"Sólo quedan mil días antes del Mundial y mucho trabajo nos espera. Esto no quiere decir que no hayamos hecho nada, los estadios han comenzado a construirse y las ciudades hacen todo lo posible para estar preparadas", declaró Chuvalov.

Un torneo amistoso entre selecciones Sub-16 de Rusia y de los tres últimos vencedores del Mundial (Italia, España, Alemania) tuvo lugar en la Plaza Roja.

"Mi esposa y yo vinimos especialmente para asistir al evento. Será la primera vez en la historia de la Unión Sovietica y de Rusia en que acojamos el Mundial", se entusiasmó Alexandre Krissenko, de 50 años y originario de Khabarovsk, en el Extremo Oriente ruso.

Varias escuelas de fútbol también se desplazaron a la Plaza Roja para participar en el evento.

Alexandre Ossipov, director de una escuela en Dimitrov, a 80 kilómetros de Moscú, aseguró que sus jugadores habían acudido para apoyar a la selección rusa en el torneo Sub-16.

* Con información de agencias