Sus nombres quedarán inmortalizados hasta que aparezca un nuevo atleta que rompa sus hazañas.

De los más de 11 mil deportistas que se presentaron a los Juegos Olímpicos de Rio 2016, solo unos cuantos han subido al podio, aún menos fueron los que se colgaron la codiciada medalla de oro y solo unos pocos consiguieron destrozar las marcas olímpicas y mundiales de su especialidad.

El fin de semana pasada dos atletas se cubrieron de oro y además establecieron sus nombres en lo más alto del olimpismo al marcar unas cifras nunca antes realizadas.

Se trata del atleta sudafricano Wayde Van Niekerk y la polaca Anita Wlodarcyk. El africano subió a lo más alto del podio, luego de ganar los 400 metros planos al detener el reloj en 43.03 segundos, un tiempo con el que batió lo hecho por Michael Johnson en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 (43.49 segundos) y el Mundial de Sevilla 1999 (43.18 segundos).

De esta forma, el sudafricano superó a los favoritos Kirani James y LeShawn Merritt, plata y bronce de la especialidad, respectivamente.

En tanto, la polaca Anita Wlodarcyk se coronó como la mejor lanzadora de martillo en Río 2016.

La europea lanzó el objeto metálico a una distancia de 82.9 metros, que la hicieron dueño del nuevo récord mundial y olímpico de la prueba.

Wlodarcyk superó los 81.08 metros que ella misma ostentaba como la mejor marca del planeta y también pasó por encima a los 78.18 metros que había registrado la rusa Tatyana Lysenko en los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Anita superó en el podio a la china Zhang Wenxiu y a la británica Sophie Hitchon.

Wayde y Anita son los últimos atletas que han inmortalizado sus nombres al hacerse con los récords olímpicos y mundiales.

En la galería de fotos encontrarán a los deportistas que desde ahora son considerados los mejores en su disciplina, hasta que llegue otro atleta y rompa su marca.