La elección del guatemalteco Walter López para arbitrar la final del sábado en el Mundial de Clubes entre Real Madrid y San Lorenzo marcó uno de los pulsos psicológicos en el día previo al gran duelo, pese a que los protagonistas se mantuvieron elegantes al respecto.

La prensa española especulaba desde el jueves con la identidad del árbitro de la final y señalaba que la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) se inclinaba por el portugués Pedro Proença, de prestigio y experimentado en grandes citas, pero que San Lorenzo no quería un europeo ni a alguien con su perfil.

El anuncio oficial del árbitro se retrasó más de lo previsto y se anunció ya varias horas avanzado el viernes, con Walter López elegido para la final y Proença relegado al choque por el tercer puesto entre Cruz Azul y Auckland.

Tanto en las conferencias de prensa de Real Madrid como de San Lorenzo, la cuestión del árbitro fue planteada en varias ocasiones a los protagonistas, que prefirieron no entrar en polémicas, aunque el tono de alguno de ellos, especialmente el del defensa español Sergio Ramos denotaba cierta tensión.

"En el vestuario es indiferente que pite un árbitro u otro. Hay una persona encargada para arbitrar. Si ellos están más tranquilos con el árbitro, les felicitamos", dijo Ramos.